Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
-- "Robin Hood". Estados Unidos. Año 1973.
-- Dirección: Wolfgang Reitherman.
-- Actuación: Voces de (en el original inglés) Brian Bedford, Phil Harris, Andy Devine, Monica Evans, Carole Shelley, Peter Ustinov, Terry-Thomas, Pat Buttram, Roger Miller, George Lindsey, Ken Curtis.
-- Guión: Historia de Larry Clemmons, sobre una concepción y personajes de Ken Anderson.
-- Banda Sonora: George Bruns.
El buen rey Ricardo Corazón de León se ha marchado hacia las Cruzadas, y su perverso hermano Juan Sin Tierra se ha quedado para darle a los ricos y robarle a los pobres. Su mejor aliado es el Sheriff de Nottingham, que sólo hace su trabajo expoliando impuestos a los pobres, pero miren ustedes qué cabrón cómo goza con su trabajo, el rec****** hij* ** ** **dre. La última esperanza de Inglaterra está en las manos de un arquero que es un zorro. Literalmente, porque esta peli es antropomórfica. Estamos hablando por supuesto de... ¡Robin Hood! Este forajido se va haciendo cada vez más peligroso para los intereses de la Corona, y por lo tanto, Juan Sin Tierra le tiende una trampa feliz: una linda zorrita (literalmente una zorrita, no estoy haciendo un chiste subido aquí) que están ojito tierno con ojito tierno le dará un beso al que venza en un concurso de arquería. Y no sigo contando porque, créanlo o no, ya me he resumido casi la mitad de la peli, así de lenta es.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Un buen punto de partida aquí sería la chorrada de siempre, de que Robin Hood representa el anhelo de la justicia de la gente oprimida versus los poderosos que blablablá. Pero se hace más interesante si planteo que las pelis de Robin Hood tienden a repercutir más en la audiencia en épocas de crisis (no es que en las otras épocas no hayan habido sus pelis y series de TV de Robin Hood, pero han tenido menos repercusión o han sido menos icónicas que las "clásicas"). Así, "Las aventuras de Robin Hood" de Errol Flynn salieron en 1938, cuando la economía yanki llevaba arrastrando como diez años de crisis, por culpa de los de siempre, "El príncipe de los ladrones" salió en medio de la crisis económica que terminó por atragantar a George Bush padre, y el "Robin Hood" de 2010 de Ridley Scott cae justo en una época de crisis económica en donde ha quedado en evidencia como un puñadito de PIB Men se han cagado en el resto de la Humanidad y la han expoliado a su regalado gusto. La década de 1970 nos ofreció dos versiones icónicas, la desmitificadora "Robin y Marian" de 1976, y la que nos ocupa ahora, la versión Disney del asunto. No debe ser casualidad, si después de todo los '70s fueron una época muy oscura, con Estados Unidos hundido en Watergate, y con fuertes evidencia de la existencia de redes de corrupción dentro del sistema. Por desgracia para el arquero metrosexualmente verde, esta es una de las pelis Disney menos consideradas de todas. Y con toda razón, hemos de decir. No en balde pertenece a la etapa en que el viejo Walt ya había fallecido, y los estudios vivían bajo la sombra de Wolfgang Reitherman, que tenía una sola cosa en mente a la hora de hacer su trabajo: sacar pelis Disney como si el tiempo no se hubiera movido un solo segundo desde los gloriosos '50s. Así les fue.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Lo que podríamos llamar la Etapa Reitherman dentro de los Estudios Disney ("La espada en la piedra", "El libro de la selva", "Los aristogatos", "Robin Hood", "Las aventuras de Winnie the Pooh", "Los rescatadores" y "El zorro y el sabueso") puede ser considerada como una especie de Edad de Plata por lo irregular de su producción, con algunos puntos meritorios y otros que son directamente olvidables. Después de haberse sacado la interesante "Los aristogatos", Reitherman nos departió esta peli aburrida, de humorismo básico, sin aventura ni pulso narrativo, y que se hace enormemente pesada en sus apenas 83 minutos. Y una peli de Robin Hood sin aventuras no es una peli de Robin Hood. Aparte del detalle de usar animales antropomórficos, el vestuario y la recreación sigue a pie juntillas el clásico "Las aventuras de Robin Hood" de Errol Flynn, como si no hubieran pasado 35 años de por medio. Aún así, en medio de todo este marasmo, la peli tiene algunos puntos fuertes. El más interesante es, de lejos, el bastante elaborado trabajo de animación, que aunque no puede compararse con los estándares actuales, disimula bastante bien el que esta peli en realidad era casi una "serie B" y fue hecha con el vuelto del pan y poco menos. La animación de los dos protas, Robin Hood y Lady Marian, es simplemente estupenda y contribuye bien a hacerlos una pareja querible. Del lado de los villanos, el afán por hacer una peli sanitizada le juega en contra al crear un Rey Juan Sin Tierra que en su soberana (nunca mejor dicho) estupidez nunca representa una amenaza real (además el gag de chuparse el dedo a punta de repetirse pierde su efectividad), y su más inteligente cortesano (una serpiente directamente importada de la serpiente Kaa de "El libro de la selva", y es que tampoco los guionistas se comieron demasiado el coco pensando), que daba más de jugo como malo maloso, no pasa de ser un alivio cómico y poco más. Es en el último tercio de la peli, cuando vemos la lluvia y el tono cambia a ser bastante más ominoso y oscuro, incluyendo la esperable secuencia de acción final, que tenemos un atisbo de cómo podría haber sido la peli si Wolfgang Reitherman hubiera tenido más agallas para tomar decisiones creativas, porque es en ese tramo final en donde vemos por fin algo de oscuridad y tensión dramática. Por desgracia, para llegar hasta ahí hay que haberse mamado casi una hora de peli en la cual no pasa básicamente nada. Hay gente que considera a esta peli como subestimada. Puede que tengan razón, porque como señalé, méritos artísticos no le faltan. Pero una cosa es que una peli tenga elementos rescatables, y otra que sea buena como un todo orgánico. Si se disponen a verla por lo que de bueno tiene, entonces adelante y con mi bendición, pero también con mi advertencia: se están arriesgando aquí.
IDEAL PARA: Fanáticos de los Estudios Disney, nostálgicos de los '70s y seguidores completistas de Robin Hood.
VIDEOS.
-- Robin Hood libra una batallita contra las fuerzas de Ricardo [doblado al español].
-- "Robin Hood". Estados Unidos / Inglaterra. Año 2010. -- Dirección: Ridley Scott. -- Actuación: Russell Crowe, Cate Blanchett, Max von Sydow, William Hurt, Mark Strong, Oscar Isaac, Danny Huston, Eileen Atkins, Mark Addy, Matthew Macfadyen, Kevin Durand, Scott Grimes, Alan Doyle, Douglas Hodge, Léa Seydoux. -- Guión: Brian Helgeland, basado en una historia de éste y de Ethan Reiff y Cyrus Voris. -- Banda Sonora: Marc Streitenfeld.
Europa Medieval. La Europa Medieval aburrida, o sea, la histórica, sin dragones, elfos o hechiceros. El Rey Ricardo Corazón de León parte a las Cruzadas, y luego emprende el recorrido turístico "toda Europa en diez años". Y librando una batallita en Francia, acaba por muriciarse. Robin Hood y los suyos, un grupo de arqueros que han luchado bajo su comando, decide entonces que si rey vivo paga tarde-mal-nunca, qué queda para un rey muerto, así es que vámonos a la desbandada antes de que los british hagan subir la demanda y con ella creen una burbuja financiera en torno a los precios de las barcazas de regreso a la Pérfida Albión. En el camino se pillan con una emboscada en la que el maloh ha pretendido hacer caer al rey (en balde, porque como dijimos, ya estaba muerto). Ponen en fuga al malo, y uno de los caballeros buenos, ya agonizante y diciendo palabras sabias como todos los buenos que agonizan en las pelis épicas, le pide a Robin Hood que lleve su espada a su padre, que tiene unas chacritas nada más monas en... ¡Notthingham! (miren qué coincidencia, así se va armando la leyenda). A pesar de ser un tipo pragmático, a Robin como que se le hace un nudo en la garganta, y bueno-ya. Robin y sus amigos viajan a Inglaterra a encontrarse con Cate Blanchett, y qué bien, ya era hora, porque harto buena que está la cuarentona (Ridley Scott lo sabe, y la ha ido metiendo escena aquí y escena allá hasta el minuto), mientras que el maloh sigue conspirando para crear la guerra civil y el caos en Inglaterra, y propiciar una invasión militar a mano armada por parte de Francia. Y sí, de repente en esta peli hasta se acuerdan de los impuestos contra los que combatía Robin Hood y todo.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
A pesar de ser un personaje adaptado desde siempre, no debe ser casualidad que las pelis más icónicas sobre Robin Hood han llegado en épocas socialmente convulsas. La clásica "Las aventuras de Robin Hood" con Errol Flynn data de 1938, cuando Estados Unidos llevaba como una década luchando contra los coletazos de la Gran Depresión, y existía un miedo cetrino y una sorda inquina contra los de siempre que estaban pudriendo a la Buena y Vieja América. El "Robin Hood" de Disney, tan happyñoña esa versión, salió el mismo año en que el escándalo de Watergate le costó la Presidencia a uno de los prohombres más tiránicos que han pasado por el solio washingtoniano ever, y tres años después, en medio de la oscuridad setentera, salió el "Robin y Marian" paródico de Lester. El "Príncipe de los ladrones" con Kevin Costner salió justo a tiempo para ver cómo el gobierno de George Bush padre se hundía por aquello de ¡es la economía, estúpido! (es curioso observar que el cine de la época se cachondeaba de lo tonto que era George Bush padre, sin sospechar que el hijito iba a salir aún más mentalmente lisiado e iba a dejar a su padre como un genio Nobel en comparación), crisis que las políticas de recortes fiscales de los republicanos (léase menos impuestos para los pobrecitos ricos, que tanto pagan) se las arreglaron para ahondar incluso más si es que cabía. Y ahora, a casi veinte años de la versión costneriana del cuento, otra vez se acordaron de él. ¿Por qué? No me lo imagino, aparte claro está de los banqueros corruptos que hubieran quebrado a Wall Street de no ser por el millonario rescate promocionado por George W. Bush y que se fueron apenas con un tantán y no lo vuelva ud. a hacer para la casa, y que a falta de Wall Street, lo más bien que se las arreglaron para desquitarse quebrando a Grecia, porque bueno, algo había que quebrar, si son banqueros al final del día. Porque mientras hayan poderosos que exploten la política para extorsionar a los comunes y hacerse más ricos a costa de los miserables, siempre tendremos una peli del heroico bandolero de Sherwood para que nos proporcione el placer vicario de ver a los expoliadores castigados. Que en el cine sea, al menos.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Debo decir desde el comienzo que ésta es una peli fallida. No es mala gracias al poderoso empaque visual con el que Ridley Scott sabe dotar a todas y cada una de sus producciones en la dirección: la fotografía es superlativa, la escena está cuidada hasta los menores detalles como por ejemplo incluir elementos célticos que probablemente formaran parte del acervo cultural de los comunes británicos en esa época (aunque esas barcazas de desembarco tipo Día D como que chirrían un poco), y el tipo que trabajó el sonido se la curró creando el efecto envolvente, de manera que cuando estás sentado en tu butaca sientes las flechas volando en todas direcciones alrededor tuyo. Pero por otra parte se nota demasiado que esta peli iba a ser otra cosa (en el guión original el bueno era el Sheriff, y Robin Hood era el villano), y que pasó por cincuenta reescrituras distintas. Y se nota en el ritmo cansino de la historia, en las múltiples tramas que no terminan de encajar bien unas con otras (ni siquiera en lo que debería haber sido un final "unidos todos"), y en los personajes desdibujados o no suficientemente desarrollados. Aquí en Cine 9009 solemos admirar el trabajo de Ridley Scott que, sin ser un cineasta peazo bruto la hostia de pelis que rueda, sabe sin embargo ser un buen storyteller, y refiere sus historias, inmensas o banales, con un cierto grado de amenidad. En los últimos años nos había legado algunas divertidas pelis de género ("Un buen año", "Gangster americano", "Red de mentiras"), pero en este caso, su nueva incursión en la Edad Media después de "Cruzada" rechina igual que la anterior (¿qué tiene la Edad Media que se le resiste tanto a Scott...?). Y es que nada puede contra un guión en el cual, en lo esencial, hay una batalla al comienzo de la historia (más o menos adrenalínica, vale, aunque nada demasiado nuevo respecto de lo que diez años antes había hecho en la Germania de "Gladiador"), una emboscada como a la mitad para amenizar el cotarro, y una escena de acción demasiado corta y poco contundente al final y después de como dos horas y media de muermo. Si hubiera querido ir a ver una peli de la Edad Media sin acción, me habría vuelto a ver "Andrei Rublev" de Tarkovski, hombre. Además, la conspiración del villano y la historia de Robin Hood corren por carriles separados toda la peli, y sólo al final vienen a encontrarse, de manera un tanto forzada para que Robin Hood tenga una motivación que usar para terminar con el maloh. Sumémosle una banda sonora un tanto desmayada por parte de Marc Streitenfeld (habitual del Scott de segunda mitad de década: "Un buen año", "Gangster americano", "Red de mentiras"...), y ya la tenemos liada. Por todo lo anterior, no puedo decir que sea mala (lo repito: el buen empaque), pero desde luego que está lejos de ser tan adrenérgica como se suponía debía ser. Con decir que en "Las aventuras de Robin Hood", con todo lo trasnochada que está esa versión con Errol Flynn usando mallas verde travesti (¡o, demonios, que en "Las locas aventuras de Robin Hood" de Mel Brooks!) vemos más acción que acá, está todo dicho. ¡Ah! Y al final (¡¡¡SPOILER, LEÑE, SPOILER!!!) Robin Hood se transforma en el forajido que todos aprendimos a amar. O sea, invertimos casi dos horas y media de nuestras vidas en ver lo que otras pelis despachan en quince minutos, si es que no parten derechamente in media res como el "Robin Hood" de Disney. Y lo que haga Robin Hood como bandido, esperar a la secuela, o qué se creían, ¿que no íbamos a sacarles los cuartos de los bolsillos acaso? ¡¡¡Somos mercachifles de Hollywood, coño, y amamos el vil dinero de vuestros bolsillos, MUAHAHAHAHÁ!!! (FIN DEL SPOILER).
-- Un punto encomiable de esta peli, es el enfoque. Se ha dicho que en esta peli Robin Hood es menos Robin Hood que nunca (correcto, desde cierto ángulo), que no captura la magia del Robin Hood original, y todo eso. Sin embargo, esta crítica sí que es injusta. Porque el reloj de la Historia ha girado, ya llevamos una década entera del XXI, y no podemos pretender que se vuelva a rodar again and again "Las aventuras de Robin Hood" de 1938, que para los estándares actuales es, por decirlo con toda suavidad, un tanto inocentona. Si hay un pecado en el que incurría "El príncipe de los ladrones" es que justamente era demasiado conservadora en sus recursos narrativos, como si para dirigirla hubieran sacado a una venerable momia de los '50s resucitada a punta de conjuros y ensalmos. Ya el propio Ridley Scott había cambiado el cine de acción histórico para siempre con "Gladiador" (razón por la cual las comparaciones no son gratuitas, además de compartir prota), y no se puede pedir que volvamos a lo mismo otra vez. Claro, la maniobra falla por otros respectos (lo dicho, un guión imposible), pero no porque no haya un intento sensato de traer a Robin Hood de lleno al universo fílmico del XXI.
-- Las actuaciones cuentan como de lo mejorcillo en la peli. Se ha criticado que Russell Crowe ha transportado a su Máximo de "Gladiador" un milenio en el tiempo y lo ha llevado a la Edad Media, pero esa crítica es injusta porque todos sabemos que Crowe interpreta más o menos siempre al mismo personaje (al propio machorrecio pelompecho Crowe, a saber), así es que si ibas al cine esperando algo diferente, es que has vivido debajo de una piedra durante los últimos diez años, chico, que si te engañaron, tuya es la culpa y de nadie más. A su lado tenemos a una Cate Blanchett con una química no demasiado buena con Crowe (¡qué pareja romántica más deslavada, por Bastet!), pero que saca bien la papeleta actuando a una heroína de armas tomar, en vez de la clásica Marion en peligro de versiones más clásicas del personaje (insértese suspiro romántico gatuno aquí). Mark Strong (que ya había interpretado al jefe de espías jordano en "Red de mentiras", para Ridley Scott) se mueve cómodamente en el terreno familiar del villano que nos había dado en "Sherlock Holmes" y otras producciones, aunque por culpa de un guión que no se hace tiempo para mostrarnos de lleno su vileza (aparte de algunos actos de crueldad gratuita, que palidecen frente a los del malo de "El patriota", todo sea dicho), jamás llegamos a odiarle como se suponía que debíamos, tratándose del maloh. Oscar Isaac como el Rey Juan, Eileen Atkins como la Reina Leonor, William Hurt como el "consejero bueno" y un más que perdido Matthew Macfadyen como el Sheriff de Nottingham, entre que se esfuerzan o al menos tratan de no desteñir, pero nunca llegan a lucir demasiado (aunque servidor echó de menos más Léa Seydoux, la chica que interpreta a la esposa de Juan, que algo animaba el cotarro con su estrogénica presencia). Y el pobre Max von Sidow, que ha ido desde Jesucristo ("La más grande historia jamás contada") hasta Ming el Despiadado ("Flash Gordon") en el lapso de una sola vida, ahora se ha transformado en el padre putativo de Robin Hood (sólo le faltan Moisés y Batman Beyond, y ya puede morirse tranquilo el vejete), y su interpretación cuenta como de lo mejorcillo dentro de un elenco que en promedio se gana el aprobado justito, y poco más que eso.
-- Si algo tienen los blockbusters hollywoodenses, es lo que inconscientemente dicen sobre la mentalidad yanketa en la época en que se hacen. Acá, por enésima vez, el tema es la Patria expoliada por una guerra absurda librada en una tierra distante en la que a los ciudadanos no se les ha perdido nada (Medio Oriente más encima, si es que estos yankis no entienden de sutilezas). Hay un cambio de gobierno cuando el antiguo monarca muere, y el nuevo gobierno está lleno de palabras de buena crianza, pero en el fondo es un macarra petulante (ni siquiera inteligente, porque por Bastet que es tonto el pobre) que habla sobre unidad nacional y derechos ciudadanos para todos como una manera de engañar a la pobla y conseguir su adhesión, a la par que trata de fortalecer la corona cobrando nuevos impuestos para seguir financiando el complejo militar-industrial (¡impuestos que después despilfarrarán en "planes sociales", si ya os oigo gritarlo, y es que sois todos republicanos!). Al final el mensaje pareciera ser que el tipo que fue a pelear una guerra inútil al Medio Oriente, andaba desencaminado y hundió a su nación, pero es que mírenlo, si tan buenas intenciones que tenía el pobre, y hasta algo de caballeroso se deja en el campo, mientras que el nuevo Gobierno que trata de limpiar el cagarro dejado por el antecesor, es mezquino y codicioso y tonto ¡¡¡Y QUIERE TUS IMPUESTOS!!! Neoconismo a la vena y sin anestesia. (En la "Robin Hood" de Disney, al menos tienen el detalle de exculpar al Corazón de León, porque el maloh malosoh lo había hipnotizado y por eso éste se manda la tontería de embarcarse en la Cruzada y tal). (Aunque en la historia real, el Lionheart era cualquier cosa menos un héroe, aunque no es que Juan Sans Terre mejorara tanto la cosa). Claro, los guionistas pueden alegar que no fue adrede la cosa, pero el inconsciente traiciona de todos modos, ¿no?
-- "Robin Hood: Men In Tights" (título original), "Las locas, locas aventuras de Robin Hood" (título en España). Francia / Estados Unidos. Año 1993.
-- Dirección: Mel Brooks.
-- Actuación: Cary Elwes, Richard Jones, Roger Rees, Amy Yasbeck, Mark Blankfield, Dave Chapelle, Isaac Hayes, Megan Cavanagh, Eric Allan Kramer, Matthew Porretta, Tracey Ullman, Patrick Stewart, Dom DeLuise, Dick Van Patten, Mel Brooks.
-- Guión: Mel Brooks, Evan Chandler y J.D. Shapiro, sobre una historia de los dos últimos.
-- Banda Sonora: Hummie Mann.
Con sones arábigos de fondo, aparece Tierra Santa durante las Cruzadas: allá está Robin de Loxley, sepultado como prisionero de guerra por los musulmanes. Consigue evadirse, por supuesto, gracias a la ayuda de un negro que le pide ayuda, porque su hijo Atchú está en Inglaterra como estudiante de intercambio. Una vez en Inglaterra, Robin ubica a Atchú, pero descubre una desagradable sorpresa: su castillo está siendo movido por los recaudadores de impuestos. Literalmente: lo tienen puesto sobre unas rueditas, y se lo están llevando. Como ésas son cosas del avariento Rey Juan y su secuaz el Sheriff de Rottingham, Robin Hood defenderá la causa del buen Rey Ricardo, quien está en las Cruzadas, y reunirá un grupo de malandrines para enfrentarse a la autoridad. En medio de todo esto se encuentra también Lady Marian, una chica que reza porque llegue la persona con la llave de su corazón... y de su cinturón de castidad de hierro, por supuesto.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En ese período de inseguridad cultural que fue el paso de los hyperhaired '80s a los soulsqueezed '90s hubo un breve revival del filme de aventuras de capa y espada, con pelis como "Los tres mosqueteros" y "Robin Hood: El príncipe de los ladrones". Mel Brooks, especialista y maestro en el género de la spoof movie intelectual (hablamos de "El joven Frankenstein", "Hay un loco suelto en el espacio" y "La última locura de Mel Brooks", entre otras), no iba a perder tamaña ocasión, y al "Robin Hood, Prince of Thieves" de Kevin Costner opuso su "Robin Hood, Men in Tights" (literalmente, "hombres en mallas"). Pero si alguien no ha visto la de Costner, no importa, porque los chistes se entienden más o menos lo mismo.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Es una película con el sello de Mel Brooks. O sea, hay chistes picarescos, chistes de judíos, chistes de parodia gruesa, y muchos chistes de referencia a lugares comunes de la cultura popular. A veces las pelis de Brooks pueden ser un tanto pesadotas debido al matiz hiperintelectualizante de su humor, y ésta no es la excepción, pero para quienes no conocen su tipo de filmes, éste es uno de los más accesibles.
-- ¿Ya le echaron un vistazo al elenco? Cary Elwes, gran actor cómico y dramático a quien nunca llegó su gran papel, está en su salsa cuando el Rey Juan le pregunta por qué le van a seguir, y Cary Elwes responde: "Porque a diferencia de otros, yo sí soy un Robin Hood con acento inglés"... (lo es, es el único en ese papel que nació en Inglaterra). Amy Yasbeck debe ser la Lady Marian más deseable y sensual de todas. Tracey Ullman está insuperable como el extraño engendro que mora en el castillo, y la inclusión en roles secundarios de Patrick Stewart y del propio Mel Brooks condimentan muy bien el panorama.
-- Los chistes. Algunos han perdido brillo, como las "flechas Patriot", alusión a los misiles Patriot con los cuales Estados Unidos bombardeó Irak en 1991, pero otros siguen plenamente vigentes (y ya no hablemos del surrealismo de armar un jacuzzi en plena Edad Media, con tipos soplando aire con tubos en una bañera). Algunos son predecibles, como aquellos relacionados con el cinturón de castidad de Lady Marian, pero otras secuencias, como la lucha en el puente entre Robin Hood y el pequeño Juan, son desopilantes. Y algunas referencias son desternillantes... para el que las capta, como cuando Robin Hood da un discurso Churchill's style y deja dormida a su concurrencia (yo sí capté el chiste, ¿bien?). En cuanto a los chistes basados en anacronismos, supongo que serían más graciosos si es que esos mismos anacronismos no los perpetraran en las películas de aventuras "serias", y eso a propósito, con plena conciencia, por puro regodearse en la propia ignorancia y hacer exhibicionismo de "new rich"... (¿oiste, Kevin Reynolds?).
IDEAL PARA: Disfrutar distendidamente con una muy surrealista desmitificación del cine clásico de capa y espada.