Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 20 de octubre de 2013
"Los primeros en la Luna" (2010).
-- "The First Men in the Moon". Inglaterra. Año 2010.
-- Dirección: Damon Thomas.
-- Actuación: Rory Kinnear, Mark Gatiss, Alex Riddell, Peter Forbes, Katherine Jakeways, Lee Ingleby, Philip Jackson (sólo voz), Ian Hallard (sólo voz), Reece Shearsmith, Steve Pemberton, Bunsen, Julia Deakin.
-- Guión: Mark Gatiss, basado en la novela de Herbert George Wells.
-- Banda Sonora: Michael Price.
-- "Los primeros en la Luna" en IMDb.
-- "Los primeros en la Luna" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Julio de 1969. Los ojos de todo el mundo están posados en la Luna, el cuerpo celeste que pronto será reclamado... ¡¡¡PARA LA HUMANIDAD!!! ¿Todo el mundo? ¡No! Un vejete amargado resiste ahora y siempre contra el invasor. Están en una especie de feria o algo así, y un niño entra corriendo a una carpa con un cinematógrafo de esos viejitos, de esos en que se ponía la cinta y a rezar para que la máquina no se la comiera o se incendiara. El vejete amargado dice que PUF, paparruchas, que esos no son los primeros en la Luna, porque... ¡¡¡YO SOY EL PRIMERO EN LA LUNA!!! Y el niño, muy niño y muuu majo él, va y le cree en vez de salir corriendo por pies del vejete ése (y eso que, en esos tiempos, no se estilaba todavía eso de tenerle miedo a los vejetes rodeados de niños por motivos más, er... cariñosos, dejémoslo en eso). El vejete entonces pone un rollo de cinta muda, pero como la peli así sería un latazo, tenemos un switch a flashback-en-colores. 1909. Un escritor de comedietas de ésas para teatro (¡época en que el cine estaba en pañales!), se fastidia porque se sienta frente a su casa en el pueblito soñoliento semirrural eduardiano de turno, y pasa un maldito tipejo excéntrico haciendo ruiditos con la boca y tal. Pero el tipo, cuando lo reprenden, parece verdadera buena tela, hasta invita al escritorzuelo a su casa y too. Una vez adentro, así por pura buena onda inglesa (aunque sabemos que es hipocresía: el jodío tiene un perro), el científico va y le dice al escritorzuelo que tiene un peazo descubrimiento. Cavorita, porque el excéntrico éste se llama Cavor. Y lo que hace la cavorita es interrumpir la gravedad. Con un par. Al escritorzuelo frustrao se le ponen entonces los ojos de signo de libra esterlina (¡no existía el euro todavía, kids!) y decide que... ¡se harán millonarios explotando el descubrimiento! Cavor dice que no, que es por la ciencia, que eso de la cosa comercial como que se le escapa (no es el típico científico "¡no, es por la Humanidad!", eso sí, sólo un tipejo medio pajarón, eso es tó), pero al final igual decide probar su invento. ¿Cómo? Haciendo lo que hacían todos los científicos locos de SF antes de que en los '50s se descubriera lo que cuesta un peine a bordo de un cohete Apolo: construirse su propia cápsula especial en su casita, bañar la base con cavorita líquida, esperar que se enfríe y solidifique, y ¡PUF! directo a la Luna. Ustedes ya lo sabían, ¿verdad? Por algo se llama "Los primeros en la Luna", ¿verdad? Aunque la cosa pierde algo de suspenso porque sabemos que AL MENOS EL MÁS JOVEN (EL ESCRITORZUELO) SOBREVIVE, o si no, cómo estaría contando el flashback.
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Herbert George Wells, lo hemos dicho con anterioridad, es uno de los más importantes escritores de SciFi de todos los tiempos, el fundador de una serie de conceptos que después resultarían claves para el género (la máquina del tiempo, la invasión extraterrestre, la invisibilidad por medios científicos...). Pero para su propia pepla lunar, llegó tarde: Julio Verne ya se le había adelantado con "De la Tierra a la Luna" (bueno, él y una tonelada de otros que habían escrito desde los tiempos de Luciano en el siglo II). Pero claro, Herbert George Wells era un rojo peligroso en la Inglaterra de la época, la clase de terrorista capaz de hablar de ¡¡¡SOCIALISMO!!! tomándose una taza de té, figúrense ustedes. De hecho, Herbert George Wells era tan aficionado a hablar de socialismo tomando su faifoclocti estirando el dedo meñique en la tacita de porcelana china como un buen lord británico, que fue puesto en una lista de los primeros muertos en Inglaterra preparada por el Tercer Reich cuando fueran a invadir Inglaterra (Wells murió en 1946... y la invasión nazi a través del Canal de La Mancha nunca se materializó, como bien sabemos... por ahora). Como resultado, sus novelas no pretenden ser obras literarias ni explorar nuevos tópicos para la Ciencia Ficción, sino... ¡ser tratados sociológicos acerca de cómo el socialismo funciona y el capitalismo imperialista malo-kaka! (Asombrosamente, a pesar de esto, las novelas wellsianas son hasta buenas y too). Entonces, ¿de qué va a ir su tratamiento del viaje a la Luna? ¿Será un asombroso viaje alrededor de la Luna como la épica "De la Tierra a la Luna" de Julio Verne, sin alunizaje por aquello de que al francés se le pusieron los cocquittes chicos por aquello del prurito científico? Claro que no. Los astronautas wellsianos descienden en la Luna como si ná, esnifan un poco de aire y dicen "¡es respirable!". Ed Wood hubiera estado en su salsa adaptando la novela. Y claro, la parte del tractatus sociológico está en que en la Luna, los astronautas se encuentran con una sociedad de insectos cuyo sistema político es... adivinaron ustedes bien... SOCIALISTA. Porque al final para eso viajaron los jodíos astronautas las jodías nosécuántas millas al satélite natural de la Tierra, para ser aleccionados sobre las bondades del socialismo, claro. De manera no demasiado sorprendente, "Los primeros en la Luna" ha sido una novela wellsiana mucho menos popular que otras suyas, e incluso menos adaptada para el cine. Hay un "The First Men in the Moon" de 1919 que no hemos visto no por falta de voluntad, sino porque es hoy por hoy otro lost film de los tantos que hay de la era anterior al sonoro. Y luego, un "Los primeros en la Luna" ("La gran sorpresa" en España) de 1964, que en la buena tradición de adaptaciones wellsianas al cine capitalista yanki, se pasaba el socialismo del autor por todo lo que se llama el Cañón del Colorado del cuerpo humano, pero que al menos tenía unos vistosos monitos a cargo del incombustible Ray Harryhausen, que los dioses del celuloide lo tengan en su santa gloria. Y finalmente esta versión de 2010, que es más una adaptación libre y directa de la novela original, que un remake de la peli de 1964. Hecha como TV movie, para que ya estén llevándose las manos a la cabeza.
¿POR QUÉ VERLA?
-- ¿Cómo es posible que a "Transformers: El lado oscuro de la Luna" le hayan dado 200 millones de dólares así como si nada y no hayan sido capaces de sacar un producto con un mínimo de decencia, y "Los primeros en la Luna" se haya rodado con vales de almuerzo proporcionados por la caridad y filantropía de vaya uno a saber quién, y sale una peli francamente mejor? Y sobre todo, ¿cómo es posible que nadie le haya dado una fracción de esos 200 millones para que fuera AÚN MEJOR? Porque esta adaptación es una de las pelis más fieles a la filosofía de Herbert George Wells que haya rondando allá afuera, mucho más que panegíricos fachoides como "La guerra de los mundos" de 1953 (estimable por muchos aspectos, pero no por su respeto al autor original, partiendo por cambiar el agnosticismo por un rampante protestantismo de América Profunda) o "La guerra de los mundos" de 2005, o "La máquina del tiempo" de 1960 (buena, pero no muy wellsiana) o "La máquina del tiempo" de 2002 (no muy wellsiana, aunque dirigida por el biznieto de H.G.Wells por aquello de cría cuervos, y no excesivamente buena tampoco). En cambio, esta versión de "Los primeros en la Luna", si bien por supuesto no llega a ser tan doctoral como el H.G.Wells original, es bastante más respetuosa al material original. Tiene sus desviaciones, eso sí. De la adaptación de 1964 toman el concepto de "los astronautas de los '60s no son los primeros sino los segundos, y de los primeros nadie sabe nada hasta ahora", necesario porque que se publicó la novela y la actualidad, ya lo sabemos... en efecto llegamos a la Luna y no había atmósfera ni insectos sociales rondando allá, y de alguna manera hay que justificar de cara a las audiencias modernas. Aparte de eso, la peli sigue bastante bien la historia original, de manera quizás demasiado lineal, sin demasiadas vueltas de guión, un poco como la novela original dicho sea de paso (lo dicho, a Wells lo que le preocupaba no era tanto dejarte boquibierto con HEMOS LLEGAO A LA LUNA JOER, sino propinarte socialismo a la vena). Podría ser un latazo por la falta de sorpresas, pero a cambio dura lo justito, horita y media e incluso un poquito menos. Las actuaciones también son excelentes, porque en Inglaterra parece que el que no sabe actuar y se mete a un set de filmación, lo agarran y lo ponen frente a un pelotón de fusilamiento orwelliano (aprende, Hollywood). Eso sí, el lastre definitivo es la lastimosa falta de presupuesto, lo que queda en evidencia en los tristísimos efectos especiales. Los bichos lunares están bien dibujados, pero eso no sirve de mucho si la animación 3D tiene una pinta de videojuego de los '90s que tirapatrás. Por cierto, el final de esta peli no es exactamente un happy end. Nada de spoilers, pero sí es un final que cuando uno se pone a pensar en las implicaciones del mismo, no puede menos que dar un poquito de pena (no que sea lastimoso, que no lo es, y de hecho es un final excelente... pero lo dicho, no es exactamente un happy end).
IDEAL PARA: Ver una adaptación de Herbert George Wells que se merecía tener mucho más presupuesto del que tuvo.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
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+ Alex Riddell,
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jueves, 22 de enero de 2009
"En la sombra de la Luna" (2007).

-- "In the Shadow of the Moon". Inglaterra / Estados Unidos. Año 2007.
-- Dirección: David Sington.
-- Actuación: Entrevistas e imágenes de archivo de Buzz Aldrin, Neil Armstrong, Stephen Armstrong, Viola Armstrong, Alan Bean, Eugene Cernan, Michael Collins, Charles Duke, John F. Kennedy, Jim Lovell, Edgar D. Mitchell, Garry Moore, Harrison Schmitt, Dave Scott, John Young.
-- Guión: Sin guionista acreditado.
-- Banda Sonora: Philip Sheppard.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Estados Unidos, año 1961. El Destino Manifiesto acaba de recibir una recia bofetada. Los malvados integrantes del apparachitnik ruso han puesto en órbita... ¡¡¡AL PRIMER ASTRONAUTA!!! En este día de ira, en este día de aflicción, una luz de esperanza se abre paso para que los yankis, bendecidos por Dios para regir la Tierra con vara de hierro y quebrarla como vasija de alfarero, puedan por fin cumplir el mesiánico destino para el cual, como la Raza Superior que son, han sido llamados desde el inicio mismo de los tiempos. John F. Kennedy, el Presidente de los Estados Unidos, es decir, el Sumo Pontífice del Yankismo, se dirige al Colegio Cardenalicio conocido como "el Senado de los Estados Unidos", y dice... ¡¡¡LLEGAREMOS A LA LUNA ANTES DE 1970, VIVA MÉXICO CABR...!!! No, perdón, esto último no lo dice, pero lo de la Luna en 1970 sí. Todos se miran unos con otros, diciéndose con incredulidad: "¡Pero esto es imposible, Mein Herr Amerikanführer!". Kennedy se ríe solapadamente (después de todo si era reelegido, aún así salía de la Presidencia en 1968, y si no se cumplía su promesa podía siempre echarle la culpa a su sucesor, como Ricardo Lagos culpó a Michelle Bachelet por el Transantiago). Y visita instalaciones astronáuticas que lanzarán chupifantásticos cacharros al espacio. Andando el tiempo, y no sin tragedias de por medio (concretamente el apachurramiento de tres astronautas a quienes una p*** fuga de oxígeno les ahorró el trámite y el coste financiero de cremar sus cuerpos), una decisión política, concretamente lo mal que se lo estaban pasando los Yueséi en 1968, presiona al Programa Apolo para obtener un éxito a cómo dé lugar. De esta manera el Apolo 8, de misión meramente orbital, es lanzada para que orbite también la Luna, de paso (una explicación técnica, ehm: como gravitacionalmente la Tierra y la Luna forman una especie de "planeta doble", una órbita terrestre lo suficientemente alta puede llegar a abarcar la Luna sin "salirse de órbita"). De esta manera se abre el paso para que, por fin, en 1969, pueda lanzarse el Apolo 11, para llegar a... ¡la Luna! Ya saben, un pequeño paso para el hombre, un gran salto para Cine 9009...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En la década del 2000 se han puesto de moda los documentales. El gran estallido lo protagonizó el gordito simpático ése, ya saben, Michael Moore, con "Fahrenheit 9/11". Naturalmente que a su alero se empezaron a rodar una tunda de documentales mucho más, ehm, "serios" (bueno, alabemos a Moore que revitalizó el siempre on the edge género documental, pero su propia payasería estuvo a punto de sacarlo del cinelimbo sólo para hundirlo en un cinelimbo diferente). Dos corrientes documentales han surgido entonces. Una de ellas es la revitalización de los viejos documentales conocidos familiarmente como "de naturaleza", "de animalitos", "de bichos", con cosas como "Alas de supervivencia" o "La marcha de los pingüinos". La otra es la caterva de documentales sobre "the world, here and now", lo que significa básicamente documentales sobre lo mal que nos lo estamos columpiando ("Una verdad incómoda", "Niebla de guerra", "Las razones de la guerra"...). ¡Incluso hasta los cristianoides han tratado de subirse a la ola y grabar sus propios documentales...! (Bueno, ellos no han entendido el concepto de que un documental capta la realidad, no la distorsiona en función de intereses autoengañatorios, pero bueno...). Más tarde o más temprano, alguien tenía que sacar un documental sobre un tema un poquito menos controversial, y por qué no decirlo, un poco más apologético. Después de todo, quién diablos va a estar en contra de una hazaña tan espectacular y hollywoodense como la carrera espacial, que nos ha entregado memorables pelis como "Apolo 13" o "Vamos a la Luna"... "En la sombra de la Luna" adopta un poco ese estilo documental post-2000, y lo pone al servicio de un tema fundamentalmente acrítico, que pueda ser exhibido sin que los bienpensantes de toda la vida se pongan nerviosos.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos diciendo que este documental es, cuando menos, algo irregular. Combina momentos e ideas muy memorables, con pedazos que básicamente son un ladrillazo a los ojos. Eligieron la forma de realización más simple posible (dudo que hayan trabajado con siquiera un esbozo de guión), mezclando imágenes de archivo con entrevistas a los astronautas de aquí y de ahora. Nada que no hayamos visto en The History Channel, vamos. Algunas de esas declaraciones son muy afortunadas. Para la historia queda el astronauta que se queja de que siempre le preguntan "¿pero usted no tuvo miedo?", como si de haber tenido miedo se hubiera subido igual a bordo de lo que básicamente era un edificio cargado de combustible altamente explosivo que podía volarlo a la estratósfera entero en la cápsula o puzzlescamente desparramado en pedacitos. O cuando describen las sensaciones de estar sentados en esa cabina y ver el espacio abrirse y esas cosas. Otras declaraciones no pasan de ser buena crianza de tipo "sí, mi coleguete es güena onda, me alegro de haberlo tenido como cumpa de trabajo, p*** q'es chévere mi compadre". Algunas imágenes de archivo tienen interés (se mandan un buen tuco del discurso de Kennedy) y otras son soporíferas a más no poder (¿cuántas veces no hemos visto ya la puñetera cabina de control de Houston? ¡Hasta en "Pinky y Cerebro" había un capítulo ambientado en Houston!). Quizás lo mejor es que la primera parte se dedica a los años de preparación, y la segunda parte, en vez de ir misión por misión (a la altura del Apolo 15 ya estaríamos mortalmente aburridos) van ensamblando todos los recuerdos de todos los ascensos, vueltas, revueltas y descensos, para dar la idea de cómo es un "viaje lunar retrato-robot". El asunto, que a lo largo del documental se mantiene indeciso entre lo estupendo y el coñazo, se decanta finalmente hacia lo primero gracias a una serie de reflexiones sobre cómo la experiencia lunar les cambió la vida, descubrieron un nuevo sentido a su existencia, vieron con ojos trascendentes los problemas de la Tierra, etcétera (lo de forrarse dando conferencias por todo el mundo, pudorosamente, se lo guardan quizás para las escenas de descarte). Incluso los créditos finales, cuando ya Houston locuta, causa finita, guardan una sorpresita porque ponen a los astronautas despachurrándose a placer contra la teoría de la conspiración (ya saben, lo del viaje a la Luna fue un montaje, todo eso), incluyendo la inteligente reflexión de que "si todo eso fue un montaje, ¿para qué fuimos seis veces...?". O sea, aunque tiene sus profundos menos, en este documental al final se carga la balanza hacia los más.
IDEAL PARA: Ver a un grupo de vejetes chocheando, sólo que estos vejetes sí hicieron algo interesante con sus vidas.
ENLACES.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Lanzamiento del Apolo 11 [en inglés, sin subtítulos].
-- Dirección: David Sington.
-- Actuación: Entrevistas e imágenes de archivo de Buzz Aldrin, Neil Armstrong, Stephen Armstrong, Viola Armstrong, Alan Bean, Eugene Cernan, Michael Collins, Charles Duke, John F. Kennedy, Jim Lovell, Edgar D. Mitchell, Garry Moore, Harrison Schmitt, Dave Scott, John Young.
-- Guión: Sin guionista acreditado.
-- Banda Sonora: Philip Sheppard.
¿DE QUÉ SE TRATA?
Estados Unidos, año 1961. El Destino Manifiesto acaba de recibir una recia bofetada. Los malvados integrantes del apparachitnik ruso han puesto en órbita... ¡¡¡AL PRIMER ASTRONAUTA!!! En este día de ira, en este día de aflicción, una luz de esperanza se abre paso para que los yankis, bendecidos por Dios para regir la Tierra con vara de hierro y quebrarla como vasija de alfarero, puedan por fin cumplir el mesiánico destino para el cual, como la Raza Superior que son, han sido llamados desde el inicio mismo de los tiempos. John F. Kennedy, el Presidente de los Estados Unidos, es decir, el Sumo Pontífice del Yankismo, se dirige al Colegio Cardenalicio conocido como "el Senado de los Estados Unidos", y dice... ¡¡¡LLEGAREMOS A LA LUNA ANTES DE 1970, VIVA MÉXICO CABR...!!! No, perdón, esto último no lo dice, pero lo de la Luna en 1970 sí. Todos se miran unos con otros, diciéndose con incredulidad: "¡Pero esto es imposible, Mein Herr Amerikanführer!". Kennedy se ríe solapadamente (después de todo si era reelegido, aún así salía de la Presidencia en 1968, y si no se cumplía su promesa podía siempre echarle la culpa a su sucesor, como Ricardo Lagos culpó a Michelle Bachelet por el Transantiago). Y visita instalaciones astronáuticas que lanzarán chupifantásticos cacharros al espacio. Andando el tiempo, y no sin tragedias de por medio (concretamente el apachurramiento de tres astronautas a quienes una p*** fuga de oxígeno les ahorró el trámite y el coste financiero de cremar sus cuerpos), una decisión política, concretamente lo mal que se lo estaban pasando los Yueséi en 1968, presiona al Programa Apolo para obtener un éxito a cómo dé lugar. De esta manera el Apolo 8, de misión meramente orbital, es lanzada para que orbite también la Luna, de paso (una explicación técnica, ehm: como gravitacionalmente la Tierra y la Luna forman una especie de "planeta doble", una órbita terrestre lo suficientemente alta puede llegar a abarcar la Luna sin "salirse de órbita"). De esta manera se abre el paso para que, por fin, en 1969, pueda lanzarse el Apolo 11, para llegar a... ¡la Luna! Ya saben, un pequeño paso para el hombre, un gran salto para Cine 9009...
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
En la década del 2000 se han puesto de moda los documentales. El gran estallido lo protagonizó el gordito simpático ése, ya saben, Michael Moore, con "Fahrenheit 9/11". Naturalmente que a su alero se empezaron a rodar una tunda de documentales mucho más, ehm, "serios" (bueno, alabemos a Moore que revitalizó el siempre on the edge género documental, pero su propia payasería estuvo a punto de sacarlo del cinelimbo sólo para hundirlo en un cinelimbo diferente). Dos corrientes documentales han surgido entonces. Una de ellas es la revitalización de los viejos documentales conocidos familiarmente como "de naturaleza", "de animalitos", "de bichos", con cosas como "Alas de supervivencia" o "La marcha de los pingüinos". La otra es la caterva de documentales sobre "the world, here and now", lo que significa básicamente documentales sobre lo mal que nos lo estamos columpiando ("Una verdad incómoda", "Niebla de guerra", "Las razones de la guerra"...). ¡Incluso hasta los cristianoides han tratado de subirse a la ola y grabar sus propios documentales...! (Bueno, ellos no han entendido el concepto de que un documental capta la realidad, no la distorsiona en función de intereses autoengañatorios, pero bueno...). Más tarde o más temprano, alguien tenía que sacar un documental sobre un tema un poquito menos controversial, y por qué no decirlo, un poco más apologético. Después de todo, quién diablos va a estar en contra de una hazaña tan espectacular y hollywoodense como la carrera espacial, que nos ha entregado memorables pelis como "Apolo 13" o "Vamos a la Luna"... "En la sombra de la Luna" adopta un poco ese estilo documental post-2000, y lo pone al servicio de un tema fundamentalmente acrítico, que pueda ser exhibido sin que los bienpensantes de toda la vida se pongan nerviosos.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos diciendo que este documental es, cuando menos, algo irregular. Combina momentos e ideas muy memorables, con pedazos que básicamente son un ladrillazo a los ojos. Eligieron la forma de realización más simple posible (dudo que hayan trabajado con siquiera un esbozo de guión), mezclando imágenes de archivo con entrevistas a los astronautas de aquí y de ahora. Nada que no hayamos visto en The History Channel, vamos. Algunas de esas declaraciones son muy afortunadas. Para la historia queda el astronauta que se queja de que siempre le preguntan "¿pero usted no tuvo miedo?", como si de haber tenido miedo se hubiera subido igual a bordo de lo que básicamente era un edificio cargado de combustible altamente explosivo que podía volarlo a la estratósfera entero en la cápsula o puzzlescamente desparramado en pedacitos. O cuando describen las sensaciones de estar sentados en esa cabina y ver el espacio abrirse y esas cosas. Otras declaraciones no pasan de ser buena crianza de tipo "sí, mi coleguete es güena onda, me alegro de haberlo tenido como cumpa de trabajo, p*** q'es chévere mi compadre". Algunas imágenes de archivo tienen interés (se mandan un buen tuco del discurso de Kennedy) y otras son soporíferas a más no poder (¿cuántas veces no hemos visto ya la puñetera cabina de control de Houston? ¡Hasta en "Pinky y Cerebro" había un capítulo ambientado en Houston!). Quizás lo mejor es que la primera parte se dedica a los años de preparación, y la segunda parte, en vez de ir misión por misión (a la altura del Apolo 15 ya estaríamos mortalmente aburridos) van ensamblando todos los recuerdos de todos los ascensos, vueltas, revueltas y descensos, para dar la idea de cómo es un "viaje lunar retrato-robot". El asunto, que a lo largo del documental se mantiene indeciso entre lo estupendo y el coñazo, se decanta finalmente hacia lo primero gracias a una serie de reflexiones sobre cómo la experiencia lunar les cambió la vida, descubrieron un nuevo sentido a su existencia, vieron con ojos trascendentes los problemas de la Tierra, etcétera (lo de forrarse dando conferencias por todo el mundo, pudorosamente, se lo guardan quizás para las escenas de descarte). Incluso los créditos finales, cuando ya Houston locuta, causa finita, guardan una sorpresita porque ponen a los astronautas despachurrándose a placer contra la teoría de la conspiración (ya saben, lo del viaje a la Luna fue un montaje, todo eso), incluyendo la inteligente reflexión de que "si todo eso fue un montaje, ¿para qué fuimos seis veces...?". O sea, aunque tiene sus profundos menos, en este documental al final se carga la balanza hacia los más.
IDEAL PARA: Ver a un grupo de vejetes chocheando, sólo que estos vejetes sí hicieron algo interesante con sus vidas.
ENLACES.
-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].
-- Lanzamiento del Apolo 11 [en inglés, sin subtítulos].
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