viernes, 19 de mayo de 2006

"Viaje a las estrellas VI: El país desconocido" (1991)


-- "Star Trek VI: The Undiscovered Country". Estados Unidos. Año 1991.
-- Dirección: Nicholas Meyer.
-- Actuación: William Shatner, Leonard Nimoy, DeForest Kelley, James Doohan, Walter Koenig, Nichelle Nichols, George Takei, Kim Cattrall, Mark Lenard, Grace Lee Whitney, Brock Peters, Leon Russom, Kurtwood Smith, Christopher Plummer, Rosanna DeSoto.
-- Guión: Nicholas Meyer y Denny Martin Flinn, basados en una historia de Leonard Nimoy, Lawrence Konner y Mark Rosenthal, sobre los personajes creados por Gene Roddenberry.
-- Banda Sonora: Cliff Eidelman.

-- "Viaje a las Estrellas VI: El país desconocido" en IMDb.
-- "Viaje a las Estrellas VI: El país desconocido" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un accidentito de menor cuantía (la luna klingon Praxis que explota, nada del otro jueves, tratándose de una saga megagaláctica) deja al planeta natal klingon a punto de irse al demonio en 50 años por destrucción de su capa de ozono. Su única alternativa de supervivencia es terminar su interminable guerra contra la Federación, y unirse a ella. Con la miopía característica de los altos mandos militares de todos los tiempos y lugares, la Flota Estelar envía en misión diplomática a... ¿quién? Al Capitán Kirk. Un error no sólo porque el Capitán Kirk es vulgar y cutre, y además tiene un largo y nutrido historial de desobedecer órdenes, sino también porque su hijo bast... perdón, ilegítimo, fue asesinado por klingons en una película anterior. Como suele pasar, las cosas se ponen un poco complicadas para la gente de la Enterprise porque, ¡ups!, un torpedo fotónico aparentemente disparado desde el chiche volante de Kirk impacta contra la nave diplomática, y los diplomáticos klingon mueren asesinados. Kirk acaba con sus huesos, después de un simulacro de juicio, en Rura Penthe, el odioso y cartonpiédrico asteroide prisión klingon, mientras que su tripulación se desvive por probar su inocencia, ya que se prepara nada menos que un atentado político para desbaratar cualquier posibilidad de paz con los klingon. Ahora viene lo bueno: probar la inocencia de Kirk y los suyos, descubrir a los complotadores contra la paz, y por añadidura, en tiempo limitado porque se acerca la conferencia de paz, y para ese día tiene que estar todo listo y ajustado. O sea, más o menos lo de siempre.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Con su brillante astracanada de "Viaje a las estrellas V", William Shatner había dejado la saga trekkie al borde del abismo. Se imponían medidas de emergencia para proteger a la saga de su principal protagonista. Aprovechando que se acercaba la celebración de los 25 años de la serie televisiva, apostaron por una nueva película, basándose en una historia de Leonard Nimoy, y para no correr riesgos, llamaron a Nicholas Meyer, quien ya había hecho sus pinitos en "La ira de Khan". Además, usaron un tema por ese entonces taquillerísimo, cual es el final de la Guerra Fría, emblematizado en la rendición de los soviet... ejem, los klingon, a la Federación, después de un accidente sospechosamente parecido a lo de Chernobyl. Y para hacer más querible la película, dijeron que sería la última con el elenco de la serie televisiva original, con lo que mataban varios pájaros de un tiro: le daban publicidad al asunto, convocaban a los trekkies, celebraban 25 años, y jubilaban a un grupo de vejetes que hacía rato habían cumplido con sus ciclos vitales. Algo no tan arriesgado, porque en la época la serie de relevo, "La nueva generación", llevaba cuatro o cinco años en TV, y por tanto, tenían elenco de reemplazo para seguir explotando la gallina de los huevos de oro. Además, ya en esa serie se había mostrado a un klingon a bordo del Enterprise, así es que había que explicar cómo se había alcanzado la paz, ¿y qué mejor que hacerlo en la película de despedida, como "grande finale"...?

¿POR QUÉ VERLA?

-- La película es todo lo buena que puede ser, habida cuenta de que el presupuesto fue más bien sobrio (o sea, mejor obviemos el sucedáneo de Asamblea de las Naciones Unidas en versión galáctica construida en glorioso cartón piedra, la seguidilla de escenas en primeros planos para que no se note la carpintería, o los roñosos decorados de Rura Penthe). Incluso el presupuesto relativamente modesto ayudó a destacar la contraparte, las buenas ideas, incluyendo una trama que básicamente es una space opera normal y corriente, aunque de cierto espesor en cuanto a sus ideas.

-- Christopher Plummer (a quien hemos visto, entre otras, en "La novicia rebelde", y recientemente en "Syriana" y "Plan perfecto") le da cierta enjundia a un general klingon que es todo lo estereotipado que uno de su clase puede ser (uno de los errores conceptuales de la película es retratarlo como un nacionalista convencido, y a la vez, mostrar que es culto haciéndole declamar durante toda la película frases del humanísimo Shakespeare, en vez de hacer citas de algún destacado filósofo klingon). No es el personaje más memorable de "Viaje a las estrellas", pero es un personaje bastante aceptable, y eso gracias a su buen hacer.

-- Es una de las pocas películas de la saga que opta por una investigación policíaca en toda regla. No alcanza para película policial, pero sí ese nuevo enfoque en la historia ayuda a darle un aire fresco y renovador a la trama.

-- La película consigue trasponer los incidentes propios de la Perestroika y la glasnot terrestres al interior de la saga, sin que en ningún momento suene excesivamente forzado (bueh, salvo que omitamos lo acomodaticio de reventar una luna en órbita klingon para hacer entrar la historia en vereda). Y ahonda suficientemente bien en un tema crucial: las reacciones ante el cambio. No sólo viene la paz, sino que además, los viejos guerreros tienen que acostumbrarse a convivir con sus antiguos enemigos, olvidar rencillas particulares, dejar el patrioterismo barato atrás, y acostumbrarse a la idea de que si lo haces mal, puedes ganar la guerra y perder la paz. Por una vez en la vida, no existe la dicotomía "humanos buenos y klingons malos", sino que hay almas de buena voluntad a ambos lados de la frontera... y también mentes siniestras de los dos lados.

IDEAL PARA: Estudiar en clave cienciaficcionera lo que era el ambiente político en el período inmediatamente posterior al final de la Guerra Fría.

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