11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 26 de octubre de 2008

"Control total" (2008).


-- "Eagle Eye" (título original en inglés), "La conspiración del pánico" (título en España). Estados Unidos / Alemania. Año 2008.
-- Dirección: D.J. Caruso.
-- Actuación: Shia LaBeouf, Michelle Monaghan, Rosario Dawson, Michael Chiklis, Anthony Mackie, Ethan Embry, Billy Bob Thornton, Anthony Azizi, Cameron Boyce, Lynn Cohen, Bill Smitrovich, Charles Carroll, William Sadler, Deborah Strang, Dariush Kashani.
-- Guión: John Glen y Travis Wright, y Hillary Seitz y Dan McDermott, basados en una historia de este último.
-- Banda Sonora: Brian Tyler.

-- "Control total" en IMDb.
-- "Control total" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un grupo Special-Ops que usa nombres claves tan nazis como Valhalla o Thor (¡y son yankis!) están a punto de dar un golpe en el Medio Oriente. Tienen en la mira a un terrorista que asoma la nariz cada y tantos, pero el análisis computacional no está seguro y arroja sólo un 51% de probabilidades y la recomendación de TO ABORT MISSION porque habría una tonelada de bajas colaterales civiles. Como de costumbre, el civil a cargo dice NO, y el milico a cargo dice SÍ, como ya sabemos que suelen hacerlo en las pelis yankis (y en la vida real, probablemente). Como el Secretario de Defensa no quiere quemarse, eleva el asunto en consulta al Señor Presidente de los Estados Unidos, quién dice que soy el Presidente de Estados Unidos, no de la Tierra, y debo proteger a mi gente, demonios, y no a esos patipelaos que cantan wassa-allah-illah-allah en el desierto. El ataque se lanza, y... Cambio de escena. Vemos a un joven vagavidas que va de allá para acá, sin oficio ni beneficio, hasta que de pronto recibe las news: su hermano ha muerto. Cuando ingresa a la iglesia, o templo, o whatever sea, todo el mundo lo mira como el resucitao, porque verán, el muertito no sólo era hermano, sino hermano gemelo. Bueno, aceptémoslo como un dato. El caso es que de pronto le llegan 750.000 dólares a su ultraexprimida cuenta bancaria, y después le llegan una serie de paquetes enviados por quién-sabe-quién a la casa. Paquetes de los buenos. Armas. No fusiles de caza ni de la Asociación Nacional del Rifle. No, armas del tipo militar. Y lo llaman por teléfono. Al otro lado suena la voz de una chica diciendo "sálete de ahí, en 30 segundos se aparece el FBI". Como el chico prefiere usar su sentido común en vez de obedecer, empieza a discutir, pero ¡ZAS! que justo aparece el FBI. Obviamente lo interrogan para sonsacarle de dónde rayos sacó 750.000 dólares y armas, que si está preparando una maldita revolución... Pero la misma voz se las arregla para llamarlo de nuevo y le dice "ya diseñamos tu plan de escape"... ¡Manerita de escaparse ésa! Jesúymaríabenditah... Mientras tanto, en otra parte, una bonita chica que es madre soltera, recibe también la misma llamada, y debe manejar un bonito vehículo de tipo "placement product" hasta la posición del chico. Ahora, la nueva pareja dispareja está liada y lista para el siguiente nivel, que consiste en combatir la más grande amenaza terrorista que ha enfrentado Estados Unidos jamás... (y van...).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Uno de los grandes temas del cine post 9-11 es la crisis de la libertad. "Así es como muere la libertad, entre vítores de la gente", decían en "La venganza del Sith". Una supercomputadora, en nombre de la libertad y la protección de la gente, tomaba el control absoluto del mundo en "Yo, Robot". Llueven documentales como "Fahrenheit 9-11", "Niebla de guerra" o "Las razones de la guerra". Incluso hasta en una peli tan mediocre como "Justo en la mira", el tema de la crisis de la verdad en medio de tanta informática se hace más o menos presente. Estos ejemplos, graneados al azar, nos muestran de que algo está pasando, y de la enorme efectividad que ha mostrado el Proyecto New American Century para imponerse al mundo. Admitámoslo, los Estados Unidos nunca fueron tan liberales como para permitirles al resto del mundo manejarse con principios de autodeterminación y respeto por la soberanía popular, en los términos que ellos mismos reclamaron para sí cuando un comando terrorista de 13 delegados decidió sublevarse en 1776 contra la Corona Inglesa, que por cierto, era no una monarquía absolutista sino parlamentaria, para mantener un delicado equilibrio de poderes entre el Ejecutivo y los representantes populares en la Cámara de los Comunes (los Lores son otra cosa, en realidad). Sabemos, por otra parte, que el mundo nunca fue tan orwelliano como hoy en día. Hoy es más fácil que nunca encontrar información gracias a Google, pero por otra parte Google va fichando todo lo que buscas en la red, así es que no se te ocurra buscar en Internet por la fórmula de cómo convertir el amoníaco del fertilizante en bombas terroristas caseras, ni por curiosidad ni para hacerle una broma pesada al rector de tu fraternidad. Y toda ciudad principal que se precie de tal, tiene una red de cámaras de vigilancia que muestran en todo momento lo que los buenos ciudadanos hacen, claro está que para combatir a la delincuencia, pero por otra parte, ¿quién determina qué persona es delincuente y qué persona no, y con qué criterios y parámetros...? Quizás la democracia sobreviva en el siglo XXI, o quizás sea ahogada por un gobierno dictatorial octavioaugusteano que la población civil abrace gentilmente para no sentirse desprotegida, vaya uno a saber, pero lo cierto es que los sistemas políticos del siglo XXI, por la presencia de la telemática y del desmesurado poder de unos pocos en desmedro de la mayoría, serán muy diferentes a las vetustas democracias del siglo XX, y el "We the people..." de la Constitución de los Estados Unidos bien podría acabar reemplazado de facto, que no de iure, por un "We the Chosen Ones...".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es un thriller correcto y entretenido. Con esto no quiero decir "BUENO", simplemente porque no pasa de ser un entretenimiento popcornero al uso. Pero D.J. Caruso, director de mediocridades como "Robando vidas" o "Dos por el dinero", además del remake bastardo de "La ventana indiscreta" que es "Paranoia", le imprime a la peli un ritmo endiablado, y durante las dos horas que dura, pues bien, es una montaña rusa de adrenalina a tope. Incluso la trama tiene sentido y es más que un simple pegoteo de escenas chulonas de acción, y se las arreglan para hacer calzar todas esas casualidades tan casuales que hacen exclamar "¡Y cómo tanto!" (bueno, salvo eso de los gemelos, que tiene su propósito narrativo, pero que... bueno... ¡Y cómo tanto!) (Además, ya me gustaría darme un bañito de nitrógeno líquido como ése, pah loh díah de caloh...). Claro que al final te preguntas si no te equivocaste leyendo los créditos, porque miren, aparece Steven Spielberg acreditado como productor ejecutivo (y puede ser, porque Spielberg ya ha tenido sus escarceos con el híbrido Sci-Fi/9-11 en "Sentencia previa"), pero más bien parece una peli producida por Jerry Bruckheimer: mucha acción, mucha adrenalina, muchas explosiones de vehículos molones (¿es que nadie en Estados Unidos maneja un vulgar Fiat 600...?), pero que al final deja poco más que ser un entretenimiento más. Bueno, al menos es entretenida. Con eso ya está bien.

-- El elenco está bien elegido. Shia LaBeouf (¿por qué cada vez que lo escribo me sale a Pepe LePouf...?), cada vez más al tope como the new heroic ordinary guy, da bien el tipo, y le salen resultonas tanto las escenas de acción como las dramáticas. Michelle Monaghan, con solera en Hollywood desde "Misión Imposible III" y "La mujer de mis pesadillas", cumple acá con un rol no demasiado exigente en lo actoral, pero que al menos le pide más que poner una cara bonita. Michael Chiklis como el Secretario de Defensa, consigue crear empatía con un rol más bien mortecino, mientras que Rosario Dawson y Billy Bob Thornton están casi de comparsas (no importa qué tanta cara de seriedad ponga la Dawson, si sigue haciendo roles como éste terminaremos recordándola por sus gloriosas gomas al viento en "Alexander", y Billy Bob... Billy Bob... Véanlo cuán aburrido estaba rodando esta cosa, si hasta juraría verle bostezar frente a la cámara...). Pero en general nadie desentona de lo suyo. Incluso, vemos en una breve escena a nuestro queridísimo Bill Smitrovich poniendo cara de malo maloso, y eso no tiene precio (para todo lo demás existe...).

-- No sé si considerar esto como un acierto o como un profundo fallo de la peli. Veamos. Si se hubiera limitado a ser el enésimo thriller de acción, hubiera quedado muy bien. Nada que vaya a revolucionar la historia del cine ni hacer el Eisenstein Reborn, pero para entretención de una tarde hubiera quedado pasable. Pero insisten en tocar una veta profunda. Veamos al "villano". ¿Por qué hace todo lo que hace? ¿Por qué mueve todos los hilos del sistema, incluyendo celulares, cámaras de vigilancia, bases de datos informáticas, faxes, beepers, softwares de cazas operativos de combate, etcétera, para poner en jaque a los Estados Unidos? Sorprendentemente para una peli de estas características, la lógica inherente a lo que hace es tan meridiana, que realmente cuesta verlo como "el villano". Bueno, los métodos podrán ser un poco discutibles, vale, pero resulta que el villano ha hecho su propia interpretación de la Constitución de los Estados Unidos y de la Patriot Act, y por lo tanto, puede afirmarse (y discutirse en un estrado judicial, claro está, pero no negarse de plano, como en la mayoría de las pelis sobre terroristas vs. USA) que todas sus acciones están amparadas por un fuerte marco de legalidad. Lo que plantea una serie de preguntas incómodas. ¿En qué punto el dotar de facultades a un Gobierno democrático para proteger a la libertad, lo convierte en una amenaza contra esa misma libertad? Y en caso de que el Gobierno se convierta en tiránico, ¿quién es el llamado para pararle los pies? ¿Por qué metodos? ¿Sacrificaremos el debido proceso, el due process of law, para proteger a la democracia, aunque eso sea anticonstitucional? ¿Qué quiere decir la Constitución de los Estados Unidos cuando principia diciendo "We the People"...? ¿Es justificable que un patriota deba recurrir a un acto terrorista para preservar la Constitución y las leyes? ¿Y quién diablos tiene tanta autoridad como para decir "la Constitución y los principios que defienden la libertad y la seguridad de las personas, deben interpretarse así"? Desgraciadamente, aunque esta peli plantea muchas de esas cuestiones (no todas, por cierto, pero el resto puede inferirse con un poco de inteligencia), termina decantándose por la veta de la acción, y jamás se entran a discutir. Una lástima, porque aunque nadie esperaba una cátedra de Filosofía Política acá, o un bonito discurso a lo James Stewart en "Caballero sin espada", no hubiera sido malo que una peli mainstream debatiera esas cuestiones siquiera en un par de líneas de diálogo, sólo para hacer pensar un poquito. Es probablemente la influencia de Spielberg, de cuño más o menos liberalistoide dentro de la comunidad hollywoodense, lo que introdujo estos elementos, pero si ese fue el caso, la respuesta fue adocenada, incluso aburrida: al final del día los Estados Unidos están bien, y el sistema no se cuestiona. Implícito en esto va la idea de que las bajas colaterales son errores lamentables (en particular si esas bajas colaterales son en países del Tercer Mundo), pero bueno, es el precio a pagar por tener el más mejol sistema político de todos, carajo (debe serlo, si permite socializar y externalizar las pérdidas materiales y humanas, claro está). En ese sentido, aunque esta peli no entra en ninguna profundidad intelectual en ningún minuto, no deja de ser interesante verla a esa luz, y por qué no, hacer un poco de debate en torno a ella y la situación límite que plantea, en lo que a la supervivencia de las instituciones democráticas se refiere.

IDEAL PARA: Dejar descansar el cerebro con una correcta pieza de acción con un par de ideas subversivas sueltas por aquí o por allá.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "CONTROL TOTAL":

-- (Ir a la página) Comentario en Cinematografía.cl.
-- (Ir a la página) Comentario en El Economista.
-- (Ir a la página) Comentario en Muchocine.net.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en ingles, subtítulos en español].



-- Segundo trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].

domingo, 18 de junio de 2006

"Superman III" (1983).


-- "Superman III". Estados Unidos. Año 1983.
-- Dirección: Richard Lester.
-- Actuación: Christopher Reeves, Richard Pryor, Jackie Cooper, Marc McClure, Annette O'Toole, Robert Vaughn, Annie Ross, Pamela Stephenson, Margot Kidder.
-- Guión: David Newman y Leslie Newman, basados en el personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster.
-- Banda Sonora: Ken Thorne.

-- "Superman III" en IMDb.
-- "Superman III" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un parásito del seguro social se hace notar demasiado, y por tanto es echado incluso de esa bolsa de mendigos, así es que tiene que buscarse trabajo. Inesperadamente, resulta tener talento para las computadoras (o lo que en esa época arqueozoica podían llamarse como tales), y mediante una estafa se hace con 85 mil. Como su jefe es el villano principal y por lo tanto es inteligente, no se acabrona, sino que le ofrece trabajo como el computín que se apoderará del mundo. Mientras tanto, Clark Kent regresa a su pueblucho Smallville, en la América Profunda, y se encuentra con su antigua compañera Lana Lang, sexy a pesar de los años pasados (maternidad incluida). Cuando está por iniciar el romance, Superman entra en acción para detener a los villanos, por lo que éstos se fastidian. El malo malísimo ordena al computín fabricar kryptonita recopilando información de un satélite artificial, y como este milagro de la oligofrenia humana es interpretado por Richard Pryor (no se crean, los autistas estilo Rain Man también son buenos con los números), pues bien, le mete nicotina a la mezcla. El resultado es una kriptonita que no mata a Superman, pero que lo vuelve progresivamente malo. El supervillano, por su parte, auxiliado por su amigo el computín imbécil (¡y negro, más encima, que no digan que la película no es racista!), se construye una supercomputadora que supuestamente va a controlar el mundo. ¿Alcanzará Superman a detener a esta banda de descerebrados, antes de volverse por completo malo...? (un dato: apuesten a que sí).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Después del exitazo de las dos entregas anteriores de Superman ("Superman" y "Superman II"), la tercera se imponía casi por presencia. Como se mantuvo Richard Lester en la dirección desde la última entrega, impuso sus propios cánones. Es decir, su visión personal de Superman iba a ser en clave de comedia estilo The Beatles, o sea, de payasada chusca y absurda. Desmitificar una historia siempre es filón eficaz para extraerle aún más jugo, como bien lo sabía la gente tras "Viaje a las estrellas IV", pero digámoslo de una vez y con todas sus letras: aquí no trabaja la gente de "Viaje a las estrellas IV".

¿POR QUÉ VERLA?

-- Supuestamente es "una de superhéroes" en clave de desmitificación. Para eso el protagonismo está repartido entre el caucásico superhumano Superman, y el negrito estúpido para todo lo que no tenga que ver con computadoras, que representa al hombre común, al peatón de la calle, con el cual todos nos podemos identificar. La cosa hubiera resultado interesante, de no ser porque dicho papel recayó en el pesadote de Richard Pryor. Qué caray, un siglo entero luchando por los derechos civiles de los negros, y luego llega un negro haciendo humor afroamericano políticamente incorrecto, que dan ganas de regresarlos a todos a las algodoneras bajo el látigo, pero en fin.

-- Richard Lester trata de construir una visión más distendida de los superhéroes, imponiéndole un tono de comedia. Claro que se trata de la vieja comedia de gags, sobre lo que no hay mucho de novedoso. Algunos chistes son buenos, pero en general el nivel es más bien mediocre. No cabe duda de que el "Superman malo" es interpretado al máximo por un Christopher Reeves más brillante que nunca, pero las maldades de Superman son tan estúpidas, que ni siquiera son risibles, por no hablar de que tampoco son verdaderamente malignas (apagar la antorcha de los Juegos Olímpicos y cosas así). Esto es lo que pasa cuando dejas a Richard Lester campear a sus anchas en una de superhéroes, no como en "Superman II" en donde casi todo el trabajo se lo había hecho Richard Donner, y Lester apareció casi para la sola firma en los créditos, por mandato de Warner Bros., que eran los que ponían dinero y distribución (y para que después no dijeran nada sobre vagancia y parasitismo, Lester había regrabado algunas secuencias de "Superman II").

-- Toda la trama gira en torno a las computadoras y lo que pueden hacer. Algo que en su tiempo era novedoso, pero hoy en día... Bien, la película tiene algo de nostálgico por eso mismo, casi como emprender un tour arqueológico por las ruinas de Luxor o algo así. Ya por eso, gana hartos enteros.

IDEAL PARA: Ver una de superhéroes de manera distendida y relajada. De manera MUY distendida y relajada. De la manera MÁS DISTENDIDA Y RELAJADA que se pueda.

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