11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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domingo, 3 de enero de 2016

"¿Y dónde está el piloto?" (1980).


-- "Airplane!" (título original en inglés), "¡Aterriza como puedas!" (título en España). Estados Unidos. Año 1980.
-- Dirección: Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker.
-- Actuación: Robert Hays, Julie Hagerty, Leslie Nielsen, Peter Graves, Lloyd Bridges, Robert Stack, Lorna Patterson, Stephen Stucker, Frank Ashmore, Jonathan Banks, Kareem Abdul-Jabbar, Craig Berenson, Barbara Billingsley, Lee Bryant, Nicholas Pryor, Joyce Bulifant, Marcy Goldman, Barbara Stuart, Ross Harris, James Hong, Norman Alexander Gibbs, Al White, David Leisure, Jill Whelan, Ethel Merman, Lee Terri, Howard Jarvis.
-- Guión: Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker, basados en el guión de Arthur Hailey sin acreditar, y en el guión de éste, Hall Bartlett y John C. Champion, también sin acreditar.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "¿Y dónde está el piloto?" en IMDb.
-- "¿Y dónde está el piloto?" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Vida moderna! ¡Aeropuertos! ¡El mundo es un tráfago incesante! Pestañea un minuto, y puede que todo lo que estaba ahí en el instante, ya no lo esté en el siguiente. Los pasajeros comienzan a arribar para el vuelo que los conectará a todos con la historia principal, in the good-old-fashioned way de las pelis de catástrofes de toda la vida. Al aeropuerto llega también un taxista que descubre a su antiguo amolcito, una azafata, partiendo en un vuelo directo al lugar de destino (lugar de destino que en estas pelis es lo de menos, ya saben, lo importante es lo que se cuece arriba), y va y se compra un pasaje. El avión despega y todo parece ir bien por un rato. Después de todo, tenemos a Peter Graves como capitán de vuelo pederasta a cargo, así es que, qué puede salir mal... Bueno, podría salir mal que el taxista comience a darle el latazo a todo el mundo a bordo acerca de su terrible y trágica historia sentimental a bordo (tan terrible, que en un flashback lo tenemos bailando a lo Travolta, así de terrible fíjense). Después de algunas incidencias, viene la cena. Y después de la cena, las terribles consecuencias: la gente empieza a ponerse malita. Incluyendo el capitán pederasta. Y su copiloto, que muy Kareem-Abdul Jabbar será, pero que inmortal tampoco es. Ahora el avión vuela sin piloto, directo hacia el desastre... ¡para que tú te rías! Y es que en el fondo nos conocemos muy bien: dentro de cada uno de nosotros los compuestitos, hay un cabrón siempre listo para reirse con la desgracia del prójimo. Así es como nos va.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

1980: el último año de los '70s (sí, pueh, si la década va de 1971 a 1980). Como hemos dicho en Cine 9009 hasta el punto del suicidio a lo bonzo de algunos de nuestros fallecidos lectores, los '70s fueron la década tenebrosa para el cine, reflejo de que el mundo mismo allá afuera era tenebroso, claro está. O sea, cuando el mundo libre es amenazado por engendros como Muamar Gadafi (sí, ése Gadafi), no es como para vivir una década descorchando champaña precisamente. ¿Y qué mejor para plasmar las fobias y pesadillas de la década, que el agradecido género de las pelis de catástrofes? Los '70s fueron la década de "La aventura del Poseidón", de "Infierno en la torre", de "Terremoto", y antes de que comenzara el inevitable declive con "El enjambre", tuvimos una saga en toda regla con "Aeropuerto" y secuelas (tres legítimas, y algunas otras cosas que se pusieron un título similar para pasar por tales, como "Concorde" por ejemplo). Nada mejor entonces para despedir los fúnebres '70s y recibir a los luminosos y regocijantes '80s que una peli para bombardear y despedir por todo lo alto el numeroso cúmulo de clichés de las pelis de catástrofes (gran catástrofe con mastodónticos efectos especiales que por supuesto son las escenas inevitables en el trailer, elenco coral que mezcla grandes glorias en decadencia con jovencitos hot, muertitos cada X minutos, circunstancias de supervivencia que cuando todo parece ir bien se enroscan un poquito más las jodías... lo típico, si tienen la edad suficiente para recordar). Los llamados para la gloria fueron unos jóvenes desconocidos ávidos de devorarse al mundo, que venían de rodar "Locura yanki" antes de lanzarse con esta peli. Sus iniciales, las de los hermanos Zucker y de Jim Abrahams, se transformarían en sinónimo de desmadre cinematográfico: desde aquí, los ZAZ se harían con el nombre que les permitiría rodar después "Top Secret" y la estupenda saga que comenzó con "¿Y dónde está el policía?", y que además de sepultar para siempre el género de pelis de catástrofes old-school (porque hay una new-school que respiró en los '90s, y una como-que-quiere-aparecer en los mid-2010s), daría incidentalmente nacimiento a todo un nuevo género cinematográfico, el de las pelis de satiras deconstructivas de otras pelis, en donde han bebido "Loca academia de pilotos" y secuela, "Scary Movie" y secuelas (desde "Scary Movie 3" a cargo de David Zucker, ex-ZAZ él mismo), y las locas pelis de esto o aquello ("Una loca película de Esparta", "Epic Movie", ¡"Disaster Movie", el círculo de cierra!)... todo lo cual indica que los ZAZ han sido imitados e incluso podríamos decir parodiados, pero jamás igualados.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Aunque esta peli ha perdido parte de su gracia hoy en día, consecuencia de que muchos chistes se refieren a pelis o sucesos que hoy en día se los ha devorado la historia (¿es que alguien recuerda quién fue Kareem Abdul-Jabbar? ¿Es que no les enseñan nada a los niños en el cole hoy en día...?), e incluso la parodia se dirige contra un género cuyas pelis hoy en día ya no las ven más que vuestro seguro servidor el General Gato y sus acólitos, lo cierto es que esta peli tiene un valor histórico tremendo. Fue la peli que creó el subgénero fílmico de las parodias de pelis tal y como las conocemos hoy en día (algo que no era desconocido en su día, pero nunca había sido hecho de manera tan... er... post-moderna). El guión (calcadito de una peli de catástrofes de 1957 llamado "La hora cero" que hoy en día nadie recordaría si no fuera porque los ZAZ compraron los derechos para ahorrarse problemas por eventuales acusaciones de plagio) en realidad es un pretexto tan bueno como cualquiera otro para hacer lo que mejor saben hacer los ZAZ: disparar artillería rápida y pesada con la muy saludable filosofía de que si un chiste no te gustó, en dos segundos tendrás el siguiente y ya no tendrás tiempo de amargarte la vida. Servidor piensa que no es la mejor peli de los ZAZ (esta misma fórmula después la repitieron ahora con un músculo mucho más entrenado, y por ello con mejores resultados, en "¿Y dónde está el policía?"), pero a cambio, como decíamos, es la peli que sepultó un género, y a la vez le dio vida a otro. Unas pelis hacen una cosa, otras hacen otra, pocas hacen las dos al mismo tiempo, y eso vale mucho, por supuesto.

-- El humor. Decíamos que la mitad de los chistes hoy en día han perdido su gracia, pero la otra mitad, en cambio... El humor es tan denso e irreverente que hoy en día sería imposible rodar algo así. ¿Qué asociación de infelices de "buena moral" dejaría hoy en día pasar una peli en donde una chica de ocho años dijera "los hombres me gustan como el café"...? ¿Qué sujeto que se considere a sí mismo decente (otra cosa es que lo sea, mientras menos decentes son, más posan de ello) dejaría pasar las bromas sobre el piloto pederasta tratando de comerse a un cabro chico? Seriously, el mismísimo Peter Graves no quería tomar el rol y se sintió insultado cuando se lo ofrecieron, aunque después se dejó convencer por un montón de otra gente (por suerte para nosotros). Las fuentes del humor de esta peli son básicamente dos (para que ustedes, odiosos niñatos devenidos en supuestos cineastas de fuste en España y Latinoamérica, vayan aprendiendo un par de cosas de alguien que sí sabe). Por un lado, meter cuanto chiste se pueda en la trastienda, con guiños y referencias puestos ahí para que el espectador los descubra solito, lo que por supuesto hace ganar a la peli con cada nueva vez que se revisita. En segundo lugar, el ahora conocido truco de poner a un grupo de actores conocidos por su empaque serio y rudo, haciendo justamente esa clase de rol en una peli de humor a metralleta, lo que hace aún más gracioso todo (Peter Graves de la serie de TV "Misión Imposible", Robert Stack de la serie de TV "Los intocables", y Leslie Nielsen que créase o no hoy en día, en esos años tenía a sus espaldas una bien ganada reputación de actor serio, siendo incluso en sus años de mozalbete un joven capitán Kirk antes del capitán Kirk en el "Planeta prohibido" de 1956). Y funciona muy bien. Ver a Leslie Nielsen con toda la seriedad del mundo diciendo un diálogo tan over-the-top como "no sólo debemos encontrar un pasajero que sepa pilotar un avión, sino además que no haya comido pescado", es una pura explosión de alegría (de hecho, éste fue el rol que le hizo dar el giro desde los dramas a las comedias). Ayuda, claro está, que el llamado para el soundtrack sea el inmenso Elmer Bernstein, que no en balde tiene en su currículum haber musicalizado a Moisés, joder, en "Los diez mandamientos". A cambio, volviendo a los actores, el prota Robert Hays luce un poco desangelado, y de hecho no tuvo una muy promisoria carrera actoral posterior, aunque siempre podemos consolarnos con la buenorra de Julie Hagerty, que donde esté ella que se quite Sandra Bullock (si piensan que ella era original con repetirse marrones como en "Máxima velocidad 2", piensen en que la Hagerty hizo lo propio y antes con "Y dónde está el piloto 2", aunque en el caso de ella justificado porque es azafata, después de todo).

IDEAL PARA: Ver la madre de las comedias de parodias.

jueves, 12 de marzo de 2009

"Los diez mandamientos" (1956).


-- "The Ten Commandments". Estados Unidos. Año 1956.
-- Dirección: Cecil B. DeMille.
-- Actuación: Charlton Heston, Yul Brynner, Anne Baxter, Edward G. Robinson, Yvonne De Carlo, Debra Paget, John Derek, Cedric Hardwicke, Nina Foch, Martha Scott, Judith Anderson, Vincent Price, John Carradine, Olive Deering, Douglass Dumbrille.
-- Guión: Æneas MacKenzie, Jesse Lasky Jr., Jack Gariss y Fredric M. Frank, basados en la novela "El pilar de fuego" ["Pillar of Fire"] de J.H. Ingraham, "En las alas del águila" ["On Eagle's Wing"] de A.E. Southon y "El príncipe de Egipto" ["Prince of Egypt"] de Dorothy Clarke Wilson.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Estamos en los años del Faraón Seti. Los egipcios han construído una gran civilización, y al alero de ella, una pandilla de rebeldes conocida como "judíos" quieren vivir la dolce vita sin trabajarle un día a nadie (en esos días no se inventaba la banca internacional... aún). Los egipcios aplican una serie de políticas económicas neoliberales que implican dejar la valoración del trabajo a la libre contratación de las partes, y como consecuencia, los niveles salariales se desploman por debajo de la línea de la esclavitud, para mayor gloria y beneficios de la Corporación Faraón Egipcio S.A. Consecuentemente cabreados, los judíos empiezan a reclamar por la llegada de un Salvador que les enseñe un poco de sindicalismo a los egipcios. En medio de este fortísimo clima de lucha de clases, una madre judía echa a su retoñín al agua (en una cesta, por supuesto, si no se trata de apulmonarlo con la mojada tampoco) para salvarlo de los intentos egipcios por liquidarlo, ya que los astrólogos han predicho que Grande Es El Dios Hebreo y castigará a los egipcios. El retoñín es recogido por una princesa egipcia quien le dará el adecuado nombre de Moisés, esto es, salvado de las aguas. Pero... ¡ah! ...ahí está una sirvienta egipcia, que muy sirvienta será, pero er egipcia, joer, y por lo tanto superior a esa chusma hebrea. Pasan los años, y Moisés se ha transformado en el más chuchipiruli de la corte. Lo que por supuesto despierta envidias entre los mediocres, similares a las que algunos que conocen por ahí al General Gato sienten envidia de él porque es más inteligente y escribe mejor (PDE...). En fin, ¿en qué estaba? Ah, sí. Que Ramsés, el hijo carnal de Seti, odia a Moisés porque siente que el trono se le escapa de las manos, y además la chica linda de turno, la pizpireta Nefretiri (¡ojo, no Nefertiti! Nefretiri, así mal escrito como está, Cecil B. DeMille lo hizo de adrede) sólo tiene ojitos para el vencedor (versión antigua de "eres lindo como amigo, pero él tiene auto y me invita a bailar y a los tragos con todos los gastos pagados"...). En vísperas de que Moisés está por ser encumbrado al trono egipcio, tener la mano de la chica, etcétera, se cumple la maldición y la viejamierda sirvienta que anda por ahí se le ocurre abrir el pico y denunciar que Moisés es... ¡horror! ...¡¡¡UN JUDÍO!!! Para colmo, Moisés ha estado sensibilizándose demasiado con los sufrimientos de los judíos (pero no para liberarlos sino para humanizar el trato, que esto es despotismo ilustrado y no democracia, caramba), y todo eso le ocasiona una crisis existencial en que toda su vida será cuestionada, todo lo que posee lo perderá, pero pronto descubrirá que teniendo princesa, trono, poder, riquezas... aún puede tener... MÁS... (¡¡¡ALELUYA!!!).

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

El cine podrá ser muchas cosas: nervio en las manos de un Alfred Hitchcock, metafísica en las de un Stanley Kubrick, lirismo en las de un Ridley Scott, etcétera. Pero primero y antes que nada, es espectáculo. ¿Qué otra cosa va a buscar el espectador a la sala, sino a ingresar a la magia del cine, a ser seducido, incluso engañado, por una serie de cuadros estáticos que en la retina crean la ilusión de movimiento? Si hay un cineasta que bien sabía esto, era Cecil B. DeMille. Menospreciado por los historiadores más conspicuos, ninguneado por las cátedras pedantescas, e ignorado por los jóvenes realizadores culturetas, DeMille sigue siendo uno de los más grandes directores de todos los tiempos, el hombre que inventó prácticamente de la nada el concepto de espectáculo cinematográfico puro. DeMille creó una pesada estela de wannabies posteriores, porque sin DeMille sería inconcebible un Steven Spielberg, un George Lucas, un Ridley Scott, un Tony Scott, un James Cameron o un Michael Bay, que de una manera u otra profitan de los mismos conceptos demillescos de toda la vida, sólo que convenientemente adaptados a los tiempos (Spielberg mismo no menospreció producir literalmente un remake bastardo de "Los diez mandamientos" en su por otra parte memorable homenaje de "El príncipe de Egipto", sin ir demasiado lejos). En 1923, Cecil B. DeMille hizo una peli basada en el personaje de Moisés, que se llamó "Los diez mandamientos". Seguramente el propio DeMille quedó descontento con los resultados, porque era una peli hecha al uso de los '20s, o sea, una en la que la historia bíblica servía de pretexto para montar un drama actual (así se hacía en esos años, créanlo o no...). DeMille tuvo la agudeza de entender que la gente quería ver el espectáculo bíblico, no el melodrama contemporáneo, y se quedó con la espina pasada de rodar la historia de Moisés tal y como debía ser. O sea, con componente espectacular asegurado. En 1956, ya en el ocaso de su carrera, DeMille rodó su autoremake. Mientras la estaba rodando pensaba ya en continuar con una peli sobre bucaneros, además de llevar al cine un biopic sobre Robert Baden-Powell, el fundador de esa secta neofascista conocida como Boy Scouts, y de tratar de negociar la dirección de la por entonces sobreviniente "Ben-Hur". Pero el corazón le envió un aviso. DeMille estuvo algunos días fuera de rodaje. Los médicos le dijeron que se aguantara, que descansara. DeMille no quiso. Moisés estaba allá afuera. Lo esperaba. La más grande historia para ser contada en el cine lo llamaba con sus bíblicos dedos. Y fue a rodarla. Quizás a sabiendas de que sería la última. Murió algunos años después, en 1959. Pero no sin antes haberle legado esta monumental producción a la historia del cine.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta es una de las pelis más espectaculares de todos los tiempos. El viejo zorro de Cecil B. DeMille tenía claro que poseía una historia con ingredientes ganadores (bebé perdido, triángulo amoroso, luchas por el poder, encuentro con Dios, espectaculares plagas, y final apoteósico con el héroe reuniéndose con el Jerifalte de Jerifaltes mismo), y los explotó al máximo. Toda su experiencia de cuatro décadas está vertida acá. DeMille demuestra conocer al máximo los resortes que llevan al espectador de un punto a otro. La peli dura tres horas con cuarenta minutos, y en ningún minuto se sienten o se hacen pesados, y apenas hay escenas que uno podría decir "sí, bien, caramba, pero ojalá la hubieran recortado". Tiene defectos, claro está, partiendo por la insufrible narración de fondo, y en varias cosas ha envejecido su punto, pero en general es una lección catedralicia sobre cómo hacer cine de espectáculo. Todos los detalles están en su punto, no hay nada fuera de lugar, y si exceptuamos ciertas convenciones fílmicas que hoy en día nos pueden parecer ingenuas, todo se desliza de manera natural y sin ser forzado en ningún punto. Y eso que la historia está banalizada a más no poder (colocar a Moisés en un triángulo amoroso con Ramsés, hmmmmmm, gran y elevado motor narrativo, ¿eh?), pero en ningún minuto se nota como eso. Siempre he pensado que James Cameron tenía el ejemplo de esta peli a la hora de rodar su propio triángulo amoroso con catástrofe que fue "Titanic", pero aquí es donde (con el debido respeto al señor Cameron, que también muy buenos momentos ha entregado a la pantalla) vemos quien es el Amo y quien el Sirviente. Y Cecil B. DeMille es el p**o amo.

-- El elenco está en estado de gracia. Charlton Heston en esa época era todavía un actor no excesivamente notorio, pero después de interpretar a Moisés se transformó en el gran macho alfa del cine de los '50s, '60s, e incluso tempranos '70s ("La semilla del mal", "Ben-Hur", "El Cid", "55 días en Pekín", "La agonía y el éxtasis", "El planeta de los simios", "El Hombre Omega", "Cuando el destino nos alcance", "Aeropuerto '75", "Terremoto"...). Y cuesta pensar en un actor actual que pudiera ser un Moisés tan magnífico, a pesar de ciertos toques cartoonish que, por lo demás, eran la norma en el cine de la época. Ramsés, su contraparte, es interpretado por el gran Yul Brynner, quien tuvo que raparse para el papel, y le gustó tanto su nuevo look que lo preservó y se hizo famoso con él. Brynner ese mismo año rodó "El rey y yo" junto a Deborah Kerr, y entre ambos roles se convirtió en el clásico actor hollywoodense que fue, actuando después en "Salomón y la Reina de Saba", "Los siete magníficos" y "Westworld". Entre medio está Anne Baxter, insuperable como femme-fatale egyptian-style, en el que probablemente es el mejor rol de su carrera. Porque de que emponzoña el ambiente la chica ésta, lo emponzoña y bien. El elenco de secundarios está magníficamente servido por el gran Edward G. Robinson ("El pequeño César", "Pacto de sangre", "El premio", "Cuando el destino nos alcance"), como el villanesco Datán, en un rol que sobre el papel es pura opereta, pero al que Robinson le otorga carne suficiente para que lo odiemos, y para que sonriamos felinamente cuando encuentre su muy merecido final. La gran dama Yvonne De Carlo, por su parte, es Séfora, y aunque su rol acá es más bien de comparsa (y es que la chica mala tiende a llevarla más que la chica buena...), viéndola cuesta entender cómo rayos fue a acabar de matriarca vampira en la defenestrable serie televisiva de "Los Munsters". El Faraón Seti es magníficamente interpretado por Cedric Hardwicke, pura magnificencia él (ese mismo año estuvo en la más bien deplorable "Diana de Francia"), que en ningún minuto se achica ni ante Heston y ni ante Brynner, y eso ya es decir. Y terminemos el recuento del elenco con el famoso capataz egipcio al que Moisés mata, y que creativamente en la peli le dan el nombre de Baka, y que viene interpretado con su truculencia habitual por... ¡sí, adivinen qué actor de la clásica serie B cae aquí...! ¡Vincent Price himself! Bueno, aparece poquito (algunas escenas para mostrar que es un negrero, y después Moisés lo mata), pero lo poco que aparece, Vincent Price lo convierte en un gran personaje.

-- La banda sonora fue compuesta por Elmer Bernstein. No era la primera opción de Cecil B. DeMille (éste quería a su amiguete Victor Young, con quien se entendía a las maravillas, pero éste estaba enfermo y no pudo aceptar el encargo). La desgracia de Young fue la fortuna de Bernstein, quien se había hecho sus pinitos como sountrackista, pero aquí se reveló de cuerpo entero. Personalmente soy de la opinión que su soundtrack para "Los diez mandamientos" es a ratos un tanto débil, pero el trabajo en general es más que digno y acompaña bien. A Chespirito le pareció muy buena idea robárselo impunemente y sin acreditar, así es que si ustedes ven la secuencia del cruce del Mar Rojo y sienten que suena como la música del Chapulín Colorado, no es casualidad (¿habrá pagado royalties...?). Bernstein hizo después una prolífica carrera componiendo partituras a lo loco ("Los siete magníficos", "Matar a un ruiseñor", "Y dónde está el piloto", "Heavy Metal", "La edad de la inocencia", y un larguísimo etcétera).

-- Se espera en general de una peli épica, que ofrezca grandes escenarios. En este apartado, "Los diez mandamientos" cumple de manera superlativa. En realidad se recurre al uso y abuso de los fotomontajes y del travelling mate, vale, pero eso era lo mejor que podía ofrecer la técnica de la época. A cambio, los escenarios son enormemente suntuosos. Quien haya visto la "Cleopatra" de 1934 (también con ambientación egipcia y también bajo la batuta de Cecil B. DeMille) reparará el salto gigantesco que ha dado el manejo de la escenografía en dos décadas. Es notorio también el acucioso trabajo de investigación en relieves y pinturas egipcias para recrear un mundo egipcio no de fantasía, sino con el más estricto apego posible a la realidad. Salvando el ya mencionado y extensivo uso de estudios, se ve y se siente como si estuviéramos inmersos en el mundo egipcio, y las escenas al natural no desentonan demasiado de las restantes.

-- Alabar una peli de 1956 por sus efectos especiales, en particular si no es de SF (con la SciFi uno tiende a ser más indulgente porque, por último, es fantasía, ¿no?), puede parecer un despropósito. Pero no en este caso. Es cierto que la técnica se ve hoy un tanto naif, pero en realidad, bien mirado, considerando que ahora se gastan diez veces el presupuesto en CGI y los resultados no son diez veces mejores, no deja de ser un trabajo impresionante. El efecto especial del granizo quemándose en el suelo tiene magia aún hoy, los fotomontajes son poderosísimos, y la grandilocuente escena de la apertura del Mar Rojo es tan iconográfica en sí, que 42 años después a Dreamworks no le quedó más remedio que remedarla en "El príncipe de Egipto", con más CGI y algunos añadidos resultones por aquí y por allá. Y ya no hablemos de esa gran escena final, con el dedo de fuego de Dios golpeando la roca para escribir los mandamientos, y que no podrían hacerla mejor hoy en día (a lo mejor tratarían de hacerla más realista, y con eso la sumirían en el más completo de los ridículos, probablemente, y no en balde en "El príncipe de Egipto" se lo saltaron y mostraron a Moisés lisa y llanamente trayendo las Tablas de la Ley desde el Sinaí).

-- Esta peli está tan llena de secuencias memorables, que cuesta elegir. Está por supuesto la nodriza lengua de serpiente, incluyendo su no muy agradable final... La escena de delicado regusto fetish en la que Baka amarra a Josué desnudo y empieza a latigarlo... La secuencia en que una pobre vieja queda atrapada debajo de un bloque de piedra que la va a aplastar inminentemente... Las escenas en las que aparece Dios, por supuesto... La machada de Moisés nada más llegado al oasis de Madián, de defender a su futura esposa y sus futuras cuñadas... Todas las escenas de Datán complotando para salvar el trasero propio... Y por supuesto las plagas, que son el plato fuerte del asunto. Y a no olvidar la escena de la orgía, que llena 10-15 minutos en pantalla, y que tomó 2-3 semanas de grabación... Y que para la época debió haber sido el colmo de la degeneración, bailando y cantando con una voz en off que dice "entregados a sus más nefandos vicios, degenerados y perversos, esa mala semilla que"-etcétera.

IDEAL PARA: Ver un clásico absoluto del cine épico y del cine de entretención en general, servido por el Maestro, el Amo y Creador del Cine de Entretención.

ENLACES.

-- (Ir a la página) Entrada en IMDb.
-- (Ir a la página) Artículo de la Wikipedia en inglés.
-- (Ir a la página) Comentario en +cineXfavor.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].



-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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