domingo, 2 de marzo de 2008

"Cementerio maldito" (1989).


-- "Pet Sematary" (título original en inglés), "Cementerio de animales" (título en Argentina), "Cementerio de mascotas" (título en México), "Cementerio viviente" (título en España). Estados Unidos. Año 1989.
-- Dirección: Mary Lambert.
-- Actuación: Dale Midkiff, Fred Gwynne, Denise Crosby, Michael Lombard, Miko Hughes, Blaze Berdahl, Susan Blommaert, Mara Clark, Kavi Raz, Mary Louise Wilson, Andrew Hubatsek, Stephen King.
-- Guión: Stephen King, basado en su propia libro.
-- Banda Sonora: Elliot Goldenthal.

-- "Cementerio maldito" en IMDb.
-- "Cementerio maldito" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Los Creed han llegado al vecindario! O lo que se puede llamar vecindario, en esos territorios semirrurales perdidos de la mano de Dios. Un joven médico ha aceptado un encargo para irse a trabajar a provincia, lejos de los centros urbanos que son, digámoslo de una vez, la bendita civilización. En su nuevo hogar, los Creed sólo tienen a un vecino de irritante afabilidad, camiones de los con acoplado pasando todo el mald... perdón, todo el santo día, y finalmente, la guinda de la torta, un cementerio de animales, para colmo mal deletreado ("pet sematary" en vez de "pet cementery"). Los dos individuos, marido y mujer, tienen además otros dos individuos humanos y uno gatuno, un tal Winston Churchill, A.K.A. Church (sí, se llama como el político británico y su diminutivo es "iglesia" en inglés, ¿qué pasa con eso?). El gato es una masa ploma angora nada más mona, pero tiene la tendencia gatuna a mandarse solo (ejem, aquí General Gato al habla...), y cualquier día podría hacer algo tan estúpido como cruzar la carretera en la hora del tráfico punta, que no es la cantidad sino la calidad de los vehículos, que te dan ganas de ir a atropellarte a ver qué tan rico se siente... Un día cualquiera, nuestro buen y guapo doctor se queda solitario en casa, porque su señora va a visitar a sus padres (o sea, a los suegros del doctor), junto a los retoñines. El gato no puede entonces elegir mejor momento para cruzar la carretera, y... ¡¡¡BROOOOOOMMMMMM!!! ¿No dijimos que pasan camiones con acoplado en la carretera? El papi, todo afligido porque si su hijita menor llega a enterarse de que el gato de marras ha partido a tocar el arpa en el Cielo con Whiskas, va a tener un trauma infantil, etcétera. Compadecido, el vecino le revela entonces un secretillo, ejem. Resulta que más allá del famoso cementerio de animales hay otro cementerio, éste de los indios, y tiene propiedades mágicas. Como que, por ejemplo, los muertitos regresan del otro lado. Claro que regresan un poco más, ejem... cambiados. Y no en el sentido de fuchi qué olor, aunque también. Bien, resulta que el gato regresa del otro lado, y aquí no ha pasado nada. ¿Nada? ¡Oh, mi señor vecino, no se apure tanto, porque la caja de los vientos ha sido desatada! Resulta que un tiempo después, es el chiquilín el que se le ocurre cruzar la carretera. Y como me gustó escribirlo arriba, lo escribo de nuevo: ¡¡¡BROOOOOOMMMMMM!!! El chiquilín, con sus huesos al cementerio. El doctor entonces, sin aprender nada de que el gato está cada vez más raro y huele a huevo descompuesto, decide una vez más recurrir a los servicios de Cementerio El Indio Resucitador. Sí, el tarado no se preguntó cómo es que los indios, teniendo un lugar tan chupi, igual se extinguieron en vez de resucitar a sus indios caídos en la batalla contra el cowboy blanco y mandarlos a pelear otra vez. Así es como después le va...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '80s fueron, sin lugar a dudas, la década del terror barato, algo bien explicable si se piensa que Ronald Reagan era el Amo Imperial de Estados Unidos. Bueh, también los '70s, pero eso fue más que nada el explotation italiano (no es tan malo, después de todo de ahí salió Barbara Bach... MMMMMM... Barbarita...). En el tiempo intermedio, desde "Carrie" de Brian de Palma, más o menos, se había descubierto que Stephen King era un estupendo filón para adaptar (ya ven como se forraron Stanley Kubrick y Jack Nicholson con "El resplandor"). Pero como buen escritor, Stephen King sentía que las obras no estaban adaptadas como se debía. Así es que él mismo se puso a la faena de adaptar su historia "Cementerio de animales", y para que no digan, él mismo acabó con un papel de cameo en la peli subsecuente (es el Ministro que oficia el entierro del niñato). La peli apesta a bajo presupuesto y serie B por los cuatro costados, pero aún así, aguanta cumplidamente un visionado. Y más de uno, incluso. Gran mérito para una peli de terror que, mal adaptada, hubiera sido otra más del montón... ¡Si hasta tuvo el honor de que su título fuera parodiado en la célebre saga "Cementerio pa'l pito" y secuelas...!

¿POR QUÉ VERLA?

-- A diferencia de la mayor parte de la casquería cutreterrorífica, esta es una peli con contenido. El principal tema es la muerte. Y no la muerte con guadaña, sino la muerte en abstracto. A lo largo de la peli hay una constante reflexión, un tanto fatalista, pero también valiente: no hay vuelta que darle, en algún minuto u otro todos vamos a pasar al patio 'e los callaos, y eso mejor lo aceptas, porque de lo contrario igual te vamos a encontrar en el horno, y a la maleta para colmo. Todo el problema se suscita porque, en su afán de proteger a los niñatos de esas horribles verdades (caca muerte, caca), el doctor se le ocurre traspasar el umbral, sin escuchar eso de que "no hay almuerzo gratis" y "no hay resurrección sin que los espíritus pidan algo a cambio". Pero acaso, ¿no es universal el miedo a la muerte? ¿No es, hoy por hoy, la muerte algo cada vez más higiénico y sanitizado? Si uno lee esta peli entre líneas, más allá del mensaje obvio (con el Más Allá no te metas, si hasta parece pomada eclesiástica), hay bastante tela que cortar.

-- Aparece un gato. Amamos a Churchill. ¡¡¡Church Presidente!!! Oh, Bastet, cómo quiero a ese minino...

-- Las actuaciones están más o menos en su punto. El prota, un tal Dale Midkiff, no puede estar peor, tratando de poner cara de "¡oh, qué desesperado estoy!", y francamente no lo logra mucho, que digamos. Pero a cambio, tenemos a Denise Crosby, por ese entonces recién bajadita de "Star Trek: La Nueva Generación", y con hambre de hacerse un lugar en Hollywood, y que hace un papel bastante pasable, además que está bellísima (para los calentorros, no aparece desnuda, pero sí hizo en su tiempo algunas fotitos, así es que si rastrean en Google Image...). Y como vecino tenemos nada menos que al gran Fred Gwynne... Bueh, no tan grande, en realidad, no tuvo una carrera tan promisoria, y después para colmo se murió (1993, tenía casi 67). Pero es que hay que verlo, grande como la vida imponiendo presencia en la peli, después de haberlo visto haciendo el payaso como Herman Munster... Sí, para el patriarca Munster fue un más que digno retiro.

-- ¿Ya dijimos que la canción de créditos, "Pet Sematary"... ("I don't wanna be buried in the pet sematary, I don't wanna to live my live again...") viene cantada por The Ramones...?

IDEAL PARA: Ver una de terror barata, pero con músculo y en forma.

2 comentarios:

Rodrigo dijo...

Buena película.. estoy tratando hace meses de comprarla y no he podido encontrarla ni en el mercado legal, ni en el otro.
Profunda reflexión sobre la muerte e incluso más allá, sobre la paternidad y el apego por los hijos, sin quienes la vida se torna vacía y angustiante: una muerte a cuestas.
Discrepo sobre la actuación del protagonista, pues creo que consigue manifestar los sentimientos de un padre que además se siente enormemente culpable por lo sucedido con su hijo. Sobre esto, el niño está fabuloso al mostrar una cara opuesta - oscura por cierto - a la del tierno bebé juguetón y cariñoso.
Yo la recimiendo y.. claro, tiene ese tono de cinta clase B, pero ello mismo la vuelve más entrañable.

Buen blog.

General Gato dijo...

En mi opinión el prota se esfuerza, reconozcámosle eso, pero a mi gusto no termina de dar la nota, y a veces parece más alucinado de-qué-se-fumó que abrumado. Sí concuerdo en que esta peli, dentro de lo modesto de sus pretensiones (evidentemente no es un blockbuster de chorropetecientos millones) trasciende la mera condición de cine B, y se instala, no diré en condición de gran clásico fílmico, pero sí de pequeña joyita que más que vale la pena de rescatar. Y el nenito ése, es que llega a dar escalofríos...

Y gracias por la felicitación. Saludos.

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