Películas de estreno, películas antiguas, películas clásicas, películas bodriosas, películas de todo tipo, comentadas por el arte inefable del General Gato.
11 años de Cine 9009 en línea.
El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).
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martes, 16 de febrero de 2016
"La marca del Zorro" (1920).
-- "The Mark of Zorro". Estados Unidos. Año 1920.
-- Dirección: Fred Niblo.
-- Actuación: Douglas Fairbanks, Marguerite De La Motte, Noah Beery, Sr., Charles Hill Mailes, Claire McDowell, Robert McKim, George Periolat, Walt Whitman (no ESE Walt Whitman, of course), Sidney De Gray, Tote Du Crow, Noah Beery, Jr., Charles Stevens.
-- Guión: Douglas Fairbanks y Eugene Miller, ambos sin acreditar, basados en el folletín "El azote de Capistrano" escrito por Johnston McCulley.
-- Banda sonora: William P. Perry o William Axt, según la versión.
-- "La marca del Zorro" en IMDb.
-- "La marca del Zorro" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
California, inicios del XIX. La nación vive bajo OPRESIÓN porque TIRANÍA porque MALDAD, etc. (la vieja pesadilla yanketa del miedo al poder del estado, de los milicos, del colectivo, etceterín etceterán). Pero UN HOMBRE se levanta contra LA MALDAD, un enmascarado que lucha para salvar a las víctimas de la opresión, envuelto en las sombras de la noche, un hombre que durante el día es un petimetre idiota que no calienta a nadie, pero durante la noche SIEMBRA EL TERROR EN EL CORAZÓN DE SUS ENEMIGOS. Y ese hombre es... ¡BATMAN! er, no... perdón... Ese hombre es... ¡LA PIMPINELA ESCARLATA! er... no... tampoco... perdón perdoncito... voy de nuevo... Ese hombre es... ¡PATOAPARATO! ¡¡¡NO, JODDDER, PERRRDÓN PORFAVORCITO!!! Ese hombre es... ¡EL ZORRO! Ya, ahora sí que sí. Bien, el caso es que un milico bruto dice que apenas agarre al Zorro lo va a voltear, pegar, brutalizar y sodomizar porque él's muuuuuu masho, y después de un ratito luciéndose, pues, ya sabes que no hablas del diablo sin que éste llegue, y... sorpresa. Llega. El Zorro himself. El milico merda se lleva entonces flor de humillación: le plantan la Z del Zorro, le sueltan un odre de a saber qué porquería encima, le dejan la ropa lista para el zurcidor japonés... ¿Quién será ese misterioso Zorro? ¡Ah, secreto...! (la peli lo juega como un misterio misterioso, pero joer, es casi como que Batman es Bruce Wayne, si el Zorro es Diego de la Vega, leñe, o han estao bajo una piedra en los últimos... 96 años. 97 desde el folletín). Ya, el caso es que, por un lado, tenemos a la familia Pulido, muuuuuu sangre azul ellos, pero arruinados porque OPRESIÓN y TIRANÍA y MALDAD. Y por el otro tenemos a Diego de la Vega, que es hijo de Alejandro de la Vega, un vejete harto de que su hijo sea tan flojo y repipi (aunque no vemos que le corte la mesada o el internéte, o lo meta al ejército pa' que sihaga hombre). El caso es que ambas familias ven con buenos ojos que Dolores, Lolita (sí, leñe, pero ejke el material es anterior a la novela de Nabokov, ¿OK?) se enargolle matrimonio mediante con el Diego de la Vega, unos por el money, otros porque HEREDEROS, de manera que Diego de la Vega visita a Lolita, y... no pasa ná. Que el hombre es más desabrío que pan de comunión. Pero a poco que el tipo se va, aparece otro galán diferente... ¡El Zorro! Y a la Lolita le comienzan las palpitaciones a mil (las del corazón, no las de otro órgano, panda de malpensaos). Pero, ¡ay!, el jefe de los milicos también le queda gustando la Lolita, y se la quiere puro FFFFFFFFFFFF... ya saben. ¿Conseguirá el Zorro ganar el amorcito de su amorcito, y liberar de paso a California de la opresión del Gobierno gobernoso...? Vamos, ustedes se saben la respuesta, ¿no?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Cuando niño, uno piensa que el Zorro ha estao más o menos ahí desde el inicio de los tiempos. Bueno, por lo menos desde inicios del XIX, que es una especie de leyenda popular como los mitos griegos, el rey Arturo o Michael Jackson. Y... no. El personaje nació en un folletín de 1919 escrito por un tal Johnston McCulley que, para mayor insulto, ni siquiera tenía "Zorro" en el título, sino que se llamaba "El azote de Capistrano" ("The Curse of Capistrano"). Si se leen el material inicial (reeditado como novela en 1924, cuando ya el Zorro era personaje de probado éxito, ahora con un nuevo título: "La marca del Zorro"), se llevarán una sorpresa. Porque además de que no nos revelan la identidad del héroe hasta el último capítulo (seriously), además el Zorro de la novela original usa máscara completa y no antifaz, usa poncho y no capa, y si bien hace uso de su espada, la alterna sin complejos con una pistola (aunque, admitámoslo, era una pistola tipo trabuco, las de la época, o sea, no el colmo del poder de fuego, que las pistolas vinieron a ser armas fiables recién con la aparición del Colt a mediados del XIX), y todo eso, además de que al final de la novela original, al Zorro lo desenmascaran y por lo tanto su identidad no es un misterio para nadie (cosa que, después, en las secuelas, donde digo digo diego de la vega, y listo, toos ignoran después quién es el de la Z). El caso es que la novela le gustó a Douglas Fairbanks, actor que por esos años estaba fastidiado de que le llegaran puros roles de galán, y quiso ensayar algo distinto. En el mismo 1919 en que había sido publicado el folletín original de McCulley, Fairbanks había unido fuerzas con otras dos megaestrellas de la época, Charles Chaplin y Mary Pickford, y entre los tres se habían independizado de la OPRESIÓN y la TIRANÍA y la MALDAD de los estudios fundando su propio estudio OPRESIVO, TIRÁNICO y MALDADOSO: United Artists (la misma que se fue a pique con "Las puertas del cielo" en 1980, sí, ésa). El estudio lo estaba haciendo bien, pero le faltaba un gran hit que lo consolidara. El caso es que Fairbanks, queriendo probar algo nuevo, como decíamos, compró los derechos del folletín, como decíamos, y los hizo peli. Esta peli. ¿Resultados? Exito clamoroso. Tanto, que además de asegurar el futuro de United Artists durante las siguientes seis décadas, esta peli fundó prácticamente de la nada todo un nuevo subgénero hollywoodense: las pelis de espadachines. Y eso, por no hablar de que le dio carta de naturaleza en la cultura popular a este por entonces novísimo personaje, y consolidó el estatus de Fairbanks como lo más chupi de lo más chupi. "La marca del Zorro" de 1920 entonces (porque existe un remake, "La marca de Zorro" de 1940 con Tyrone Power, para que los quejicas sigan con la cantinela de que "ahora se hacen muchos remakes", y ya ven que hace tres cuartos de siglo atrás), "La marca del Zorro" de 1920, decíamos, es una de las pelis más seminales en toda la historia de Hollywood, y del cine en general (porque existe cine fuera de Hollywood. Juro por Bastetcita santa que sí. Créanme por favor, y que se mueran mis calumniadores si no es cierto. De hecho, es tan cierto que HASTA HEMOS POSTEADO SOBRE PELIS NO JOLIVUDENSES ACÁ EN CINE 9009), y en general, es una peli que se ha ganado con justicia el título de clásico indiscutido en el cine. ¿Qué tanto? Pues bien, no sólo la idea del héroe enmascarado sin superpoderes que lucha por la justicia mientras finge ser un rico idiota sangre horchata en las venas será retomada con Batman (entre otros) sino que además, en la versión clásica del personaje... ¿no adivinan qué peli es la que fueron a ver en la fatídica noche en que se cargaron a los papis Wayne? Exacto, ésta peli. Y eso no es coincidencia.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Partamos por lo más obvio: ¿es una buena peli sobre el Zorro? Porque se pueden hacer buenas pelis sobre el Zorro como "La máscara del Zorro" dirigida por Martin Campbell en 1998, y pelis del Zorro que den asquito como su secuela "La leyenda del Zorro" dirigida por Martin Campbell en 2005. Es decir, ¿estamos frente a una buena adaptación del personaje? La respuesta, curiosamente, es... sí... y no. Por un lado, es quizás la versión más fiel a la novela original (bueno, al folletín original, compendiado como novela DESPUÉS de que la peli se forró... ya me entienden). Esta peli incluye prácticamente todas las incidencias de la novela original, de manera algo abreviada (obvio), pero respetando el argumento con escrúpulos casi religiosos, toda una rareza en un Jólivu que transforma las historias de base en un defecadero en donde se cagan primero los guionistas, luego los productores, luego los directores, luego los actores, y luego los editores. Algunos detalles de importancia son cambiados (desaparece un villano, Monasterio, y es sustituido por el gobernador, en un personaje substancialmente diferente, además de que es la primera vez que el Zorro tiene un sirviente mudo), pero el resto está casi intocado. De hecho, esta es quizás la única versión de la historia del Zorro que pueden ver y enterarse de que va realmente la novela, sin haber leído la novela original, mientras que otras pelis, series de TV, culebrones y anime del Zorro (porque lo hay: "Kaiketsu Zorro", que como no he visto, no sé cuántos tentáculos incluye), las otras adaptaciones, decía, tienden a tomar los personajes básicos e inventarse todas las peripecias. Por el otro, la propia caracterización del Zorro cambia respecto de la novela original: en esta peli el Zorro ya no usa poncho sino capa, y usa antifaz en vez de máscara completa... Pero por otra parte, la caracterización del Zorro en esta peli es tan icónica, que terminó definiendo al personaje mucho más que la novela original, de manera que esta peli sí es fiel al personaje... porque esta peli creó su caracterización actual saltándose a la torera los detalles de la novela. (Eso sí, un detalle de esta peli no quedó en la cultura popular: en esta peli, el Zorro fuma como carretonero. En nuestra moderna cultura de cortarle los cohóne a cualquier personaje usando tabaco en una película, ver al Zorro despachándose porrito sí y porrito también con casquivana alegría, es algo entre asombroso e hilarante de ver).
-- ¿Es una buena peli de aventuras? Porque, vale, esta peli definió el cine de espadachines tal y como lo conocemos hoy en día, pero ya sabemos lo que pasa en estas circunstancias, que después vienen los imitadores, y lo que tenía de original la peli se pierde. Como pasó con "Superman" de 1978, peli asombrosa en sus días, pero que hoy en día ha perdido fuerza no porque sea mala o haya quedado superada (los FXs del "Superman" de 1978 siguen siendo bueno incluso hoy, lo que es decir), sino porque otras pelis de superhéroes han partido de ahí y han levantado tanto la vara, que las nuevas audiencias pueden buenamente preguntarse qué le veían los abuelitos al boy scout volador de Christopher Reeves. En cuanto a esta peli... por un lado, es cierto, tenemos un producto de los 20s, del cine mudo, y eso significa por supuesto algunas cosas: banda sonora con pianola, ausencia de diálogos hablados (todo con tarjetas, para que nos entendamos), la clásica noche americana en donde las escenas nocturnas se ruedan de día pero con filtro azul, y sobre todo, la sempiterna costumbre jolivudense de la época de rodarlo todo, lo que se dice TODO, en estudios (y claro, los exteriores siguen siendo los exteriores, pero para que no se note que en realidad es todo un gigantesco estudio, la cámara casi no debe moverse respecto de dos o tres paredes, lo que resulta algo molesto en el mejor de los casos, y claustrofóbico en el peor, y muy poco realista en cualquiera). Pero por el otro, tenemos excelencia allí donde importa: los duelos a espada. No en balde, Douglas Fairbanks es uno de los más grandes espadachines que ha parido Jólivu, y eso, en esta peli lo hace notar, y con fuerzas. Ayudado porque en la época no existía la actual y molesta costumbre de meter corte literalmente a cada segundo, para saturar de imaginería al respetable, con lo que toda la fisicidad de la axión se pierde (porque si al editar metes corte a cada segundo, entonces no tienes una sola secuencia de un minuto sino 60 microfragmentos en ese mismo tiempo, y en eso, se pierde el dimensionar el real esfuerzo físico del personaje). Acá vemos a los tipos realmente correr de un lado a otro del escenario (bueno, el set tampoco es que sea tan grande, ya me entienden, pero igual). Las acrobacias de Douglas Fairbanks cortan el aliento incluso hoy, y más aún cuando se considera que el jodío no usaba stunts ni ná: lo que estás viendo, es que si el desgraciao cae mal, CRAC su hueso o se quiebra el cuello y adío mondo cane, por lo que más nos creemos que el Zorro es lo más de lo más, porque estamos viéndolo jugarse literalmente el pellejo a cada stunt. En ese sentido, la traca final de axión, con el Zorro siendo perseguido por un pelotón de stormtroopers (bueno, soldados ezpañóleh, pero ya me entienden), sigue siendo cine de axión del mejol. Yo no abogo por volver a lo que era el cine de la época porque para algo hemos inventado mejores métodos técnicos de contar tales o cuales historias, pero en algunos aspectos, pedorros como Michael Bay o Zack Snyder harían bien en revisitar a estos clásicos y aprender un par de cosiacas acerca de cómo se rueda el cine de axión, que no en balde el sr. Fred Niblo que dirigió esta cosa, tiene entre sus créditos también el "Ben Hur" de 1925 (la peli más taquillera de su año, junto con "El gran desfile"), "Los tres mosqueteros" de 1921, la original "Sangre y arena" (no el horroroso remake con Sharon Stone) y "La dama de las camelias" de 1926. Porque esta peli consigue lo que el moderno cine de axión no: que sintamos de verdá como el jovencito suda la camiseta en estas escenas. Ya sólo por esto, además de su valor arqueológico, es que esta peli debería ser revisitada por cualquiera que le guste el cine de axión y aventuras del bueno.
IDEAL PARA: Ver el clásico abuelito del moderno cine de aventuras y de acción.
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lunes, 17 de febrero de 2014
"El gabinete del doctor Caligari" (1920).
-- Dirección: Robert Wiene.
-- Actuación: Werner Krauss, Conrad Veidt, Friedrich Feher, Lil Dagover, Hans Heinrich von Twardowski, Rudolf Lettinger.
-- Guión: Hans Janowitz y Carl Mayer.
-- Banda Sonora: No tiene en su versión original.
-- "El gabinete del doctor Caligari" en IMDb.
-- "El gabinete del doctor Caligari" en la Wikipedia en inglés.
¿DE QUÉ SE TRATA?
¡Hola! ¿Cómo está usted, sentado en este banco? Déjeme contarle una historia terrorífica. Spooky. Es una historia de mi aldea natal, que por ser nosotros alemanes de la postguerra (la postguerra de la primera farra, léase), tiene un regusto a charreteras y sombreros de copa que tirapatrás. En fin, en qué estaba. ¡Ah, sí! Al pueblo llegó un día un tipo llamado Caligari, que se fue de lamebotas ante el ayuntamiento o el burgomaestre o lo que corresponda, hasta conseguir los permisos, licencias y mercedes necesarios para montar su espectáculo público. ¿Y qué espectáculo es ése? Pues uno en que muestra a... un sonámbulo. Bu. Why so serious. Supongo que las audiencias de comienzos del XX, así como los doblalomos del XIX, podrían impresionarse con un sonámbulo. Así es que hagámosle el favor a la peli, y aterroricémonos un poco para que funcione (no es su culpa, por otra parte, sino que las audiencias están cada vez más descreídas). En fin, resulta que Caligari presenta al sonámbulo y éste se levanta. A continuación, Caligari anuncia que el sonámbulo lo sabe todo y puede profetizar. Uno de los concurrentes, en vez de preguntar por los números de la lotería... (pensándolo bien es una idiotez, porque los diría ante un público entero que correría a pelotearse los dichosos números y el premio se dividiría) ...pregunta por cuándo se va a morir. Y le dicen la gélida respuesta con olor a hálito de muerte: no pasarás de mañana. El tipo se lo toma muy mal, pero su amigo (el que está contando la historia, como decíamos al comienzo) se lo toma a guasa, que no puede ser, que es un número de feria, vamos, no te preocupes. Claro, hasta ahí la cosa va normal. Pero el asunto se trastorna su tantico cuando al día siguiente, el amigo de marras aparece fiambre. Tal y como el sonámbulo profetizó. ¿Qué oscuro poder hay en torno al misterioso Caligari? ¿Profetiza verdaderamente el futuro nuestro sonámbulo... o ayuda a cumplirlo? ¿Me asustaré en algún minuto del metraje por fin, yo, escéptico espectador casi CIEN años después...?
EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.
Resulta curioso observar algunos hábitos mentales de los alemanes de finales del XIX y comienzos del XX. Primero que nada, estaban convencidos de que DEUTSCHLAND ÜBER ALLES!!! Los alemanes eran lo más mejol que existía en el mundo, estaban destinados a conquistarlo, y poblarlo entero con la eficiencia que ha hecho famosos a los germanos. Y bueno, si se lo están preguntando, también existían alemanes liberales, humanitarios, etcétera. Sólo que no estaban en Alemania sino en Estados Unidos, fugitivos de la enorme represión que descargó el derechista Bismarck sobre el Zentrum hacia el Links, y que puso a socialistas y anarquistas en la tesitura de elegir entre la cárcel o el destierro. Quedaron en Alemania entonces justamente los partidarios de la Kriegsphilosophie, los adláteres de Fichte y Hegel y Nietzsche que estaban felices de hacer el Pinkieg und Zerebrum sobre el mundo. Pero claro, resulta que las potencias occidentales, no mucho menos autoritarias ellas, pero un poco más libertarias, decidieron que Alemania nein, y tuvieron la insolencia de negarse a ser civilizados por die Deutschmaschine. El resultado fue que Inglaterra y Francia (ese par de paralíticos apoyados por detrás por el robusto Estados Unidos, todo sea dicho) pasaron la aplanadora limpiamente sobre Alemania y obligaron a Kaiser a ponerse en barbecho en Holanda. ¿Y los alemanes que quedaron atrás y no pudieron subirse al carro del exilio dorado? Bueno, a fregarse, y a aguantarse la República de Weimar, un remedio de democracia que no le gustaba ni a los espartaquistas de extrema izquierda ni a los protonazitos de extrema derecha, que le hacían putsch sí y putsch también, sólo por aquello de probar que la democracia es la degeneración de las virtudes marciales, es un sistema político para maricones, etcétera. En este clima prosperó un tipo de cine muy desesperado y grandilocuente, muy... germánico precisamente, vamos. El Expresionismo. El arte que postulaba la representación del mundo interior y la psique de las personas, en vez del frío, objetivo y aburrido mundo exterior (¿quién dijo que los alemanes eran una colección de piezas de relojería sin alma?). O sea, más o menos lo mismo que su contemporáneo el Surrealismo. Sólo que el Surrealismo por ser francés, y estar por tanto en el bando de los ganadores, era más amable, mientras que el Expresionismo, por ser del lado del país con hiperinflación de tantos miles por ciento, era puro angst y desesperación y gigantismo y etcétera. La peli fundacional de este género cinematográfico es, sin lugar a dudas, "El gabinete del doctor Caligari". Que justamente por ser representante del Expresionismo, y además una peli característica del cine mudo, ha quedado como una reliquia arqueológica. Pero bueno, aunque sea para los paleontólogos del cine, vale la pena comentar esta cosa.
¿POR QUÉ VERLA?
-- Como decíamos, esta es la pieza clave del Expresionismo alemán. Bueno, deberíamos añadir también probablemente "Metrópolis" de Fritz Lang (1927), pero ésta es anterior. "El gabinete del doctor Caligari" fue rodada aún fresca la paliza que los germanos tuvieron a bien recibir en la Primera Guerra Mundial, y se nota. Esta es lisa y llanamente una peli sobre el caos, sobre el control mental, sobre la dictadura. Caligari aparece como un pobre diablo, y con sus embustes desarrolla un plan maquiavélico. Pero, ¡tranquilos!, al final el mal es un tigre de papel, que va a ser convenientemente derrotado por el bien, la razón y la cordura. O sea, los valores que hicieron grande a Alemania en primer lugar. Hay quienes han querido ver a Caligari como una parodia de Hitler, sin parar mientes en que cuando se estrenó esta peli, Hitler apenas era un puto cabo de Ejército que ni siquiera había dado el fracasado putsch de Münich (aunque los parecidos, partiendo por el carácter de "encantador de serpientes" de ambos, y su diabólico plan para controlar a las masas, son escalofriantes... productos del mismo sustrato social, probablemente). Mas bien la peli apunta a la sensación de estar a la deriva que sacudía a los alemanes de su tiempo, una sensación de irrealidad reforzado por su sensacional giro de tuerca final (novedoso en ese entonces, terriblemente manido hoy en día, y que no referiré para no mandarme un spoiler, aunque no es difícil de adivinar si uno ha visto sepetecientas pelis como ésta, que justo es decirlo, le imitaban al Caligari original).
-- Siguiendo allí donde dejamos el punto anterior. Puede que la peli cause poco terror hoy en día, pero a cambio, conserva esa sensación de desasosiego, de cosas que no están en su lugar donde deberían estar. Ayuda por supuesto la brillante puesta en escena, un desquicio en que pueden verse escaleras con ángulos cubistas que violan cualquier ley renacentista de la perspectiva, ventanas que son cualquier cosa menos cuadrángulos como deben ser todas las ventanas que se precien de ser decentes, burócratas sentados en altos taburetes claramente demasiado grandes para ellos mismos mientras se inclinan con dificultad sobre sus escritorios, y un largo etcétera. Súmesele que las escenas de días están grabadas en sepia y las nocturnas en azul (aunque puede que servidor haya visto una versión restaurada, vaya uno a saber)... Esto es tanto la mayor virtud como el peor lastre que tiene la peli. Porque a falta de sonido (cine mudo, ¿recuerdan?), esta peli busca no sólo contar una historia, sino jugar con la imagen y explotar todos los recursos plásticos hasta el límite mismo si se pudiera. Y claro, con la llegada del cine sonoro y las plateas acostumbradas a, bueno, a una estética más normalita, esta manera de entender el cine quedó como una vía muerta. Por supuesto que debe entenderse en el contexto de la época. Por supuesto que la estética de esta peli ha influido desde los desquiciados dibus animados de la Warner (algunas caricaturas de ésas, con elevada crítica social, son decididamente caligarescas) hasta "Beetlejuice" de Tim Burton y más allá, hasta transformarse en un referente común de nuestro tiempo (¿alguien dijo Cartoon Network?), por no hablar del cine negro '40s-'50s en masse. Pero son eso, influencias, no algo que llegue a constituirse en una vía de desarrollo cinematográfica hoy en día viva, y por ende, esta peli es enormemente difícil de tragar para las audiencias de hoy en día. Pero de que es artística, y muy bien lograda, lo es. Por eso decía que es una gran virtud (un referente absolutamente ineludible en la Historia del Cine), pero también un defecto. Seamos justos, un defecto no por culpa de la peli misma, sino del porfiado desarrollo tecnológico que inventó el puto cine sonoro y con eso se cargó todos los experimentos con la imagen que los cineastas venían emprendiendo. Por cierto, Robert Wiener siguió insistiendo con pelis en la misma línea, y nos legaría aún otra joyita del terror expresionista combinado con psicologismo, que es "Las manos de Orlac".
-- (((ESTE PÁRRAFO ES UN SPOILER DEL FINAL DE LA PELI. SI NO QUIERES SABER CÓMO TERMINA, ENTONCES SÁLTATELO ÍNTEGRAMENTE))). Un aspecto muy interesante de esta peli es el tratamiento psicológico. Recordemos que en esos años estaba todavía vivo el showman más grande de la Psicología, que fue Sigmund Freud, y por lo tanto, la Psicología, el mundo interior y todo eso, eran cosas que estaban de moda. Además, la Psicología fue un invento germano, no lo olvidemos (Freud, Adler, Jung... si no eran alemanes eran austríacos, pero todos de cultura germánica, por más que Hitler despreciara la Psicología como una conspiración judía para apoderarse del mundo). El gran giro de tuerca del final, en que se descubre que todo lo transcurrido en la peli es una alucinación del prota, que en realidad es un loco internado en el manicomio que dirige el doctor Caligari (que no es el malvado psicólogo loco de la alucinación sino un abuelete bonachón y entusiasmado con el progreso de la ciencia y la cura de los pacientes... aunque esta caracterización a las últimas igual es un tanto ambigua), ha sido imitado después hasta la saciedad. Pero lo importante es que todo el ejercicio paranoico anterior tiene una base psicológica bastante sólida. Lo que la peli retrata es una fuga psicogénica, en la que la realidad a las últimas termina por ser más fuerte que la alucinación, y podemos adentrarnos en la interioridad del personaje gracias a la deconstrucción que se hace de su alucinación. David Lynch debe haber tomado muchas notas de esto antes de rodar "Carretera perdida", probablemente. Si bien hoy en día "El gabinete del doctor Caligari" no funciona como peli de terror (más bien produce risa, en más de algún pasaje, por no hablar del final mismo), sí sigue siendo muy poderosa en materia de lo que podríamos llamar "cine psicológico", la intención de retratar los procesos invisibles de la conciencia y el inconsciente humanos en las imágenes bien visibles de una peli. (((FIN DEL SPOILER))).
IDEAL PARA: Ver la peli clásica del Expresionismo, y una estupenda peli psicológica incluso para los estándares de hoy en día.
VIDEOS.
-- Trailer de la peli [en alemán, sin subtít... er... ¡que es una peli muda, leñe!].
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