11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

domingo, 3 de marzo de 2013

"Django sin cadenas" (2012).


-- "Django Unchained" (título original en inglés), "Django desencadenado" (título en España). Estados Unidos. Año 2012.
-- Dirección: Quentin Tarantino.
-- Actuación: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson, Walton Goggins, Dennis Christopher, James Remar, David Steen, Dana Michelle Gourrier, Nichole Galicia, Laura Cayouette, Ato Essandoh, Sammi Rotibi, Clay Donahue Fontenot.
-- Guión: Quentin Tarantino.
-- Banda Sonora: Elayna Boynton.

-- "Django sin cadenas" en IMDb.
-- "Django sin cadenas" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

1858, dos años antes de la Guerra Civil (que comenzó en 1861... ¡la magia de los cartelitos explicativos de Hollywood!). Una caravana de nigrous está siendo llevado con cadenas y too por un par de esclavistas en medio de la noche. De pronto son interceptados por un tipo con una carreta, al que vemos hablando con parsimonia y reconocemos como Christoph Waltz, así es que sabemos que va a quedar la de Dió 'e Cri'to aquí, si a estas alturas ya es cliché que una Tarantino Movie parte con escena dialogada que remata en BANG-BANG YOU'RE-DEAD. Y... y... ¡Y no falla! Después de un poco de conversa porque el hombre anda buscando a un esclavo en particular y los esclavistas se niegan a vender tal esclavo a su misterioso comprador en la noche, vuelan los disparos, los esclavistas a fertilizar el Salvaje Oeste (bueno, el Salvaje Sur, que es como lo mismo pero con menos desierto, más villorrios y más puritanos obtusos). Y nuestro hombre, que es un dentista alemán metido a cazarrecompensas (¡¡!!), se lleva a un esclavo llamado Django, que sabe la ubicación y el look de un fugitivo de la ley. A cambio, el dentista alemán promete manumitir al pobre objeto de derecho y convertirlo en... ¡¡¡PERSONA!!! ¡¡¡SER HUMANO!!! Ante la ley, eso es. Después de cargarse a otro tipo por el camino (ahí van otros diez minutos de peli... es una de Tarantino, después de todo), diseñan toda una mise-en-scène para capturar al tipejo, ya que está trabajando para... ¡Don Johnson! (el actor resucitado de turno para la peli... es una de Tarantino después de todo). Después de un simpático tiroteo, y de una batallita con un proto KKK (que se lleva como otros diez minutos de peli... es una de Tarantino, después de todo), los protas enfilan hacia el gran objetivo objetivoso de la peli: rescatar a la negrata que es la mujé del Django en cuestión. A estas alturas Django es libre y too, pero el alemán y el negro ya se han hecho amigos (miren cuánta compasión social, este alemán seguro que medio siglo después hubiera sido espartaquista), y ambos emprenden la misión. ¿Para ir y rescatar a la chica a sangre y fuego y sembrar el caos y la destrucción? ¿Acaso piensan que voy a poner otra vez eso de... es una de Tarantino, después de todo...? Pues no. Lo van a hacer mediante un convolucionado plan que ríanse ustedes de los culebrones made in Brazil. ¿Y cómo va a acabar la cosa? Déjenme darles una pista. Esto no es el Conde de Montecristo. Así es que el falible plan infalible como Misión Imposible pero en chapucero, en algún punto se va a ir al puto reverendo demonio, y estallarán los tiros in ya feis. ¿Por qué? Bueno, porque... vamos, sé que se la saben, cántenla conmigo... Es una de Tarantino, después de todo.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Si hubiera que resumir la carrera de Quentin Tarantino en cinco letras, elegiría, a ver... ¡Dénme una J! ¡Dénme una O! ¡Dénme una D! ¡Dénme una E! ¡Dénme una R! ¡¡¡J-O-D-E-R JOOOOOODEEEEEER!!! ¡¡¡WIIIIII...!!! "Perros de la calle" era una revisión del noir pasado de roscas, "Pulp Fiction" era una revisión del noir posmo y más pasado de roscas todavía, y "Jackie Brown"... ah, "Jackie Brown". La vez en que Tarantino trató de hacer una peli algo más normalita, la taquilla no respondió, y Tarantino que estaba malacostumbrándose a eso de que le palmearan la espalda y le llamaran niño genio, empezó a gritar con megáfono que ¡¡¡NOOOOOO!!! ¡¡¡VUEEEEEELVAAAAAANNNNNN!!! ¡¡¡VUEEEEEELVAAAAAANNNNNN!!! ¡¡¡RECONÓZCANMEEEEEE!!! ¡¡¡ADÓRENMEEEEEE!!! ¡¡¡SOY UN PUTO GENIOOOOOO...!!! El resultado fue que se inyectó una dosis de hormonas de las hipermusculares y se hizo aún más Tarantino que nunca con "Kill Bill parte 1" y "Kill Bill parte 2", de las cuales viendo la segunda la primera salía completamente sobrando. Luego vino "Death Proof", que la vieron cuatro pringaos (ni yo la vi), y ya escarmentado de eso de hacer experimentos, decidió concretar, solidificar, cristalizar su fórmula en una peli sin parte 1 ni parte 2 ni grinjauses ni tonteras. "Bastardos sin gloria" fue el resultado, y se llevó el aplauso de todo el mundo excepto el de Cine 9009, por razones que leerán una vez que pinchen en el enlace y accedan al comentario en cuestión, si no lo han leído. Pero por alguna razón, uno reincide. Uno no aprende. Igual decían que "Django sin cadenas" estaba buena. O al menos no se mandaba tanto desmadre idiota como "Bastardos sin gloria" (por alguna razón, lo dicen los mismos que no encontraron ningún desmadre en "Bastardos sin gloria", o los minimizaron como "detallitos"... algo debería decir). Así es que fuimos al cine. Pagando la entrada. Y la vimos. Como un campeón. ¿Por qué me incluyo a mí mismo en este comentario si es que el comentario es sobre la peli, no sobre mí mismo viendo la peli? Bueno, por dos razones. Primero, porque yo soy tan egocéntrico como Quentin Tarantino, si no más (además, yo soy un genio de verdad... él sólo sabe ganar dinero). Y segundo, porque es POSMO, ¿ya? POSTMODERNO, óigale. Que con esto del postmodernismo, el comentario cinéfilo es un arte muerto como las estatuas de Ramsés el Grande. Que da para escribir cualquier marranada. Por ejemplo, miren: ¡¡¡WAKA WAKA WAKA!!! ¿Ven?

¿POR QUÉ VERLA?

-- Parece que en algún punto entre "Bastardos sin gloria" y la que nos ocupa, Quentin Tarantino se acordó de que a veces las pelis necesitan... ¡historia! O sea, no una especie de gelatina tentacular desparramándose sobre las sufrientes y castigadas mentes del espectador, sino un hilo conductor claro y preciso. Que para culebrones confusos y sin fin ya está la vida misma, gracias (piénselo: todas las subtramas de sus amigos, compañeros de trabajo, conocidos, etcétera, de las que ud. es espectador, puede que queden interrumpidas de manera brutal cuando usted fallezca... y se quedará usted sin saber el final. IT NEVER ENDS). En "Django sin cadenas", Quentin Tarantino modera su estilo marca de fábrica, y por primera vez lo pone al servicio de una historia. Mientras que las pelis anteriores eran artificios puro-estilo-nada-de-substancia, o dicho de otra manera, homenajes vacíos a estéticas cinematográficas añejas (artes marciales made in Hong Kong en "Kill Bill", el noir y la serie B policíaca en "Perros de la calle" y "Pulp Fiction", el blasplotaichon en "Jackie Brown", el horror gore serie B en "Death Proof", el cine bélico anti-Hitler en "Bastardos sin gloria", aunque minimizado en este último), aquí hay una historia de fondo que vale la pena contar y referir, más allá de la pirotecnia habitual made in Tarantino. Bueno, lo de "vale la pena" es opinable. Porque por supuesto, para Tarantino "elipsis" es una palabra que se escribe con H, así es que bueno. Además, el guión no puede evitarse alguna vuelta idiota de tuerca únicamente para que las balas tengan ocasión de dispararse (luego le critican a Michael Bay por esto mismo... hay que ser consecuentes, digo yo, o los apaleamos a los dos o a ninguno). La más idiota es por supuesto cuando la peli ya va marchando hacia la resolución de todas las tramas, los protas están a punto de salirse con la suya... y el dentista alemán hace algo estúpido, increíblemente estúpido, salvajemente estúpido, tanto que ni siquiera parece alemán, y además algo fuera de personaje porque todo lo que había hecho hasta el minuto para ayudar a Django iba en la dirección en la que estaba ahora, y bueno... la peli se alarga un 50% con un tiroteo primero, y luego cuando creemos que la cosa se acabó, viene otro latazo y un segundo tiroteo, y ahora sí que sí (no sé si debió contar como anuncio de spoilers, pero francamente me da lo mismo: el tercio final de la peli me aburrió a morir, y no seré yo quien los envíe como borregos al matadero, mis pobrecillos). Pero bueno, al menos hay una historia aquí. UNA, no dos ni tres ni cincuenta millones. Por supuesto que a nivel de música tenemos todos los cincuenta millones de pluscuamreferencias al Spaghetti Western clásico y too, al "Django" con Franco Nero en primera línea por supuesto, varios guiños en diálogos y personajes y actores y etcétera... Allá vamos a decirlo otra vez... Es una de Tarantino, después de todo. Pero un Tarantino más controlado, uno que se preocupa menos de ser niñito rebelde y más cineasta maduro, lo que nos entrega una peli mucho más redonda y mejor que "Bastardos sin gloria". Tanto mejor que, incluso, créanlo o no, es hasta... casi buena.

-- Las actuaciones están bien. Jamie Foxx compone un buen Django, un nigga medio bruto (esclavo, ¿no?) que de a poco aprende a encontrar respeto, dignidad, y ser un badass (bueno, la manera rápida en que aprende a tirar como el mejor es cosa de acelerar el guión, cosa rara en Tarantino, pero se agradece, además de ser medio parodiado con un "eres un tirador natural"). Pero Christoph Waltz, como ocurriera en "Bastardos sin gloria", le roba la peli in ya feis al prota como el dentista alemán. En el lado de los villanos, la actuación de Leonardo DiCaprio, si bien competente como suele ser cuando Leo se esfuerza, no es tampoco taaaaaan superlativa como la han puesto. Que el hombre, mal que mal, sigue siendo Leo DiCaprio con sus mismos tics y alzadas de voz y manierismos etcétera, lo mismo podría estar reinterpretando a Luis XIV en "El hombre de la máscara de hierro". Que lo suyo es mitad buena actuación y mitad acierto de casting, vamos. Mucho más interesante resulta la brevísima actuación de Don Johnson como un hacendado sureño, casi irreconocible (los años y los kilos, vale, pero le sale excelente igual, alejado del estereotipo de me'io mino que paseaba por fines'80s y temprano'90s). Pero en materia de actuación, el que se lleva la palma de gancho y arrasa con cuanto actorcillo se le pone por delante, es Samuel L. Jackson como el mayordomo de la fundación, y la verdadera mente siniestra detrás de su fatuo y superficial amo (como tantas veces pasa, el poder detrás del trono es más poder que el trono mismo). Estamos tan acostumbrados a ver a Samuel L. Jackson como badass (Nick Fury en "Los Vengadores", claro), que se nos olvida que el hombre ya anda en la mitad de su sesentena (seriously, nació en 1948). Aquí hace un rol de tercera edad grandioso en su maldad, cinismo, odio, reptilianismo, lo que se les ocurra. Es que lo ves, lo escuchas, y lo odias. Considerando lo encasillado y cómodo que está Samuel L. Jackson en otra clase de roles, verlo aquí es toda una sorpresa. Una muy agradable sorpresa.

-- ¿Es esta peli el tan cacareado discurso antiesclavista y too? Recordemos que en 2012 los GRANDES REALIZADORES de HOLLYWOOD se acordaron de que deben ser SOCIALMENTE SENSIBLES, y nos entregaron dos pelis sobre el tema de la esclavitud ("Lincoln" Steven Spielberg, y la que nos ocupa). El mismo año en que la competencia es "Argo", que no va de esclavos, pero sí del Tercer Mundo aporreado por los Yiusamérica (y que en consecuencia se alzó con el Oscar, claro). Y el mismo año en que la primera nominación para Chile al Oscar a Mejor Peli Extranjera es para otra peli política, en concreto "No". Algo hay en el aire. Quizás es la crisis económica, quizás es el reconocimiento de que el estado del bienestar se acabó y de que ahora somos todos siervos de la gleba trabajando en las algodoneras para los nuevos amos del cotarro. Frente a eso, "Django sin cadenas" tiene su discurso, aunque tampoco resulta panfletaria, quizás por falta de énfasis. La peli ha causado escándalo en Estados Unidos por mostrar la crudeza del maltrato a los esclavos, porque en los Yueséi resulta que ¡¡¡OH NO, NOSOTROS NUNCA FUIMOS TAN MALO, SOMOS TAN BUENOS CRISTIANOS Y TOO, OH NO MIS OJITOS NO!!! Para el resto del mundo, como que el mensaje es recibido con más apatía porque, vamos, esas crueldades las vemos a diario allá afuera, quizás sin tanto colorido (sin tanto colorido rojo en particular, eso es), pero lo vemos. Quizás es más verbal o sicológico que físico, al estilo la dialéctica verbal de "Un día de furia", en donde la violencia física emerge al final de la espiral descendente de otras formas de violencia anteriores y socialmente más aceptables, pero está ahí, y realmente no nos asombra. En cualquier caso, la idea de que la peli es antiesclavista es una pasada de rosca de Quentin Tarantino, una pose para vender la peli como socialmente consciente y ganarse algunos puntitos. Pero la peli en ningún minuto se detiene a reflexionar sobre la esclavitud en sí. Sólo nos muestra una historia y unos personajes. El estilo artificioso y algo pedante de Quentin Tarantino hace el resto por enterrar cualquier supuesto mensaje social que pudiera tener la peli. Mucho más antiesclavista y libertaria resultaba "Lincoln", y eso que ahí casi ni aparecían esclavos, menos esclavos castigados por el látigo y otras burradas de las que se les ocurre a esa clase de gente amiga de oprimir al prójimo. Ni Django ni su amigo alemán se rebelan contra el sistema en sí, y la idea de que ellos (en particular la happy violencia de Django, la felicidad de hacerse cazarrecompensas para "matar blancos y además que te paguen por eso") son como son distorsionados por el sistema, aunque presente, se pasa muy en puntillas. Al último, las escenas de violencia nada tienen que ver con luchar a favor de los esclavos o su liberación: la cruzada de Django es en última instancia algo personal, y si a otro esclavo le toca joderse porque de esa manera está un milímetro más cerca de rescatar a su señora, pues que se joda, faltaba más, negromierda nomás. No ayuda por supuesto que el conflicto es presentado de una manera muy yanki (Django, el individuo, el alemán otro individuo su amigo, vs. el sistema esclavista que te oprime, etcétera), pero para quienes estimamos que la causa de liberar a los esclavos tiene un componente más social que individual, más de izquierdas que liberalistoide, la moraleja como que resbala. Porque si Django quiere la libertad para dejar muertitos en su camino y too, pues como que no valía la pena poner a parir a la montaña para que saliera ese ratoncito. Todo esto no hace a la peli buena o mala (otros factores sí, tanto para lo uno como para lo otro). Pero desde luego sí que influye en su valoración como lo que trata (tímidamente) de venderse, como un alegato antiesclavista, un reencuentro con las venas latigadas de Norteamérica, etcétera.

IDEAL PARA: Fanáticos de Tarantino de toda la vida, y también fanáticos del cuarteto de protas.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, subtítulos en español].


4 comentarios:

Lorenzo Miró dijo...

Bueno al final de tan larga entrada no me he enterado si le gusto o no la peliculilla de marras.

Supondremos que si, y será la próxima que caiga, ya que todavía no la vi.

Saludos!

Cidroq dijo...


Es recurso de que el protagonista hace algo increible por como lo han dibujado durante la trama tambien lo usan en las series de tv cuando necesitan ir alargando la metatrama.

Nicolás dijo...

A mi me gusto mucho, por supuesto, la actuación de Samuel jackson, que es de lo mejor de la película, y me gustó mucho Dicaprio (y que conste que yo DETESTO a Dicaprio). Será que la mayor parte de la peli (o el tiempo que figura su personaje, digamos) esta muy contenido y recién aparecen sus alzadas de vos y sus berrinches al final de todo. Saludos!

General Gato dijo...

A LORENZO MIRÓ: Dejémoslo en que me gustó, más o menos como hasta los dos tercios. Después el final se alarga, se alarga, se alarga... Saludos.

A CIDROQ: Hacer algo increíble que corte el aliento y haga decir WOOOOOWWWW ASOMBROSO se vale, pero cuando se trata de algo, como, ya saben, no me quiero mandar un spoiler... pero en fin... algo como lo que hace el dentista, sí, eso es... ni que aposta para desconectarme de la peli, yo creo que Tarantino me la tiene jurada o algo y dijo "a ver, este giro no le va a gustar a mi General Gato, metámoslo para castigarlo por su mal comentario de Inglorious Basterds". Porque de otra manera no me lo explico (o eso o Tarantino escribió esas páginas del guión sin haber ingerido su dosis diaria de Peptobismol, creo).

A NICOLÁS: De acuerdo con lo de Jackson, que está inmenso como la vida. Y eso que en trailer ni lo mostraban (creo. Por suerte. Fue una gran sorpresa). DiCaprio por supuesto, concuerdo en que estuvo más contenido que de costumbre. Aunque bueno, a mí en general me gusta como actor, pero aquí no me dejó cientoporciento conforme... ¡Serán las expectativas, supongo! Saludos igualmente.

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