jueves, 8 de noviembre de 2012

"El cuarto poder" (1997).


-- "Mad City". Estados Unidos. Año 1997.
-- Dirección: Costa-Gavras.
-- Actuación: John Travolta, Dustin Hoffman, Mia Kirshner, Alan Alda, Robert Prosky, Blythe Danner, William Atherton, Ted Levine, Tammy Lauren, William O'Leary, Raymond J. Barry, Lucinda Jenney, Akosua Busia, Ebbe Roe Smith, Bingwa.
-- Guión: Tom Matthews, basado en una historia de éste y de Eric Williams.
-- Banda Sonora: Thomas Newman.

-- "El cuarto poder" en IMDb.
-- "El cuarto poder" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un periodista que está sepultado en un town de mierda y condenado a dar noticias de mierda para una filial de mierda de una cadena de m... er... eso no, que la cadena es de las grandes. El caso es que este tipo quiere sacar a la luz a unos banqueros que han metido las manos en esto o aquello, pero le dicen que no, que la prensa no está para fiscalizar a nadie sino para entretener a la gente, etcétera. Y lo mandan a un museo de mierda a hacer una nota de mierda sobre cómo el museo de mierda gestiona unas mierdas de despido, ¡¡¡WOW!!!, hay carrera aquí. El caso es que nuestro periodista parte, con una reportera más joven que está para meterle un tajalón de notas al cuaderno, a cubrir el magno evento. Después de terminar la nota, la periodista buena para que se la reporteen en la sección lencería de la tienda sale al exterior, mientras que el periodista se queda adentro, en el baño, cuando de pronto uno de los económicamente reducidos (un guardia, porque el museo dijo que dos guardias no, que para qué, que eso de robarse huesos de dinosaurio está bueno para las historietas de Batman, y bueno, por antigüedad se queda el negro y el white trash para afuera), bueno, el white trash despedido entra al museo y amenaza a la directora. Con una escopeta, para marcar el punto. Un pequeño incidente, una cosa de ná, hace que un tiro se dispare accidentalmente, y el guardia que sí estaba contratado, el negro, le llegue todo el disparo de sopetón (y es que ya saben: el negro siempre muere). El caso es que, de milagro por tratarse del negro, el tipo sobrevive, se lo llevan al hospital, pero el follón está armado: ahora el white trash tiene a un puñado de niños como rehenes en el museo, y el periodista es el único que tiene la primicia. Let the feast begin.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Cuando los venerables y pelucones Padres de 1776 pensaban en la libertad de imprenta, se referían a la posibilidad de que los disidentes políticos pudieran fortalecer la democracia defendiendo sus ideas en contra de toda arbitrariedad por parte de un abusivo poder central. Poco se imaginaban que dos siglos después, esa misma libertad de imprenta o más modernamente libertad de expresión que, bueno, aún servía para "Los papeles del Pentágono" o "Todos los hombres del Presidente", iba a servir también para que nos enteráramos con lujo de detalles que Lindsay Lohan se va de tortillas con exceso de copas y que sus tetas están saltando por la borde del buque abandonándose a la ley de gravedad, lo que sin duda es una noticia mucho más importante para el público que la procesión de ataúdes sellados que venían desde Irak, con vaya uno a saber qué partes de qué recluta metidos en qué féretros, si al final entre bomba y bomba el asunto es una juguera. En medio de todo esto surgieron pelis de denuncia acerca del rol de la prensa, y de cómo está se las arregla para convertir situaciones triviales en un festín mediático, apoyado por el morbo de las audiencias (no me vengan con monsergas, los medios de comunicación masiva sólo entregan lo que la gente quiere recibir, o de lo contrario quiebran). ¿Me refiero a esta peli, a "El cuarto poder"? Bueno, sí, también, pero en forma primaria hablaba de "Cadenas de roca", peli a la cual "El cuarto poder" le roba... bueno, le roba su buen poco. O a ese histórico capítulo de "Los Simpsons" en que Bart se cae a un pozo ("Bart y la radio", temporada 3). (En menor medida podemos mencionar también "Tarde de perros", y por qué no, la chilena "Johnny Cien Pesos", que tangencialmente también se refieren a la prensa volviendo una situación criminal con rehenes en un payaseo). Resulta interesante que el tema haya caído en las manos de Costa-Gavras, cineasta apto para estos menesteres (la denuncia es su constante), pero que se mueve mejor en las aguas del cine político ("Z", "Estado de sitio", "Missing", "Amén"). La peli resultó bastante decepcionante, y costando más de 50 millones, recaudó apenas 10. De acuerdo en que no es la mejor peli de la Historia ni la joya de la corona ni para Costa-Gavras ni para el cine de denuncia en general, pero mirándola, se merecía mejor suerte.

¿POR QUÉ VERLA?

-- ¿Una peli en la cual el siempre bonachón y querible Dustin Hoffman interpreta a un pobre diablo que quiere recuperar su trabajo, siendo manipulado por un cínico y carajo John Travolta interpretando a un periodista de mierda que lo orquesta todo a su reverendo antojo? ¿Quién no querría ver una peli como ésa? Y sin embargo... si leyeron bien... si vieron la peli... si leyeron la lista de créditos en IMDb... habrán notado el detalle. Hoffman NO ES el pobre diablo al que todos hubiéramos querido de ser el tomarehenes, y Travolta NO ES el periodista cínico que etcétera. Es exactamente al revés: Hoffman es el periodista cínico, y Travolta es el pobre weón. Sí, ponen al bonachón a hacer el papel de villano y al pasado de roscas a hacer el papel de chato buena gente. Y ya con esto la peli se fue al carajo. Porque Dustin Hoffman está notablemente bien, aunque sea resolviendo la papeleta a punta de oficio, mientras que John Travolta sobreactúa descaradamente y nunca llegamos a sentir toda la compasión que supuestamente deberíamos sentir por su personaje. Es este desafortunado miscasting en donde naufragan los intentos por llegar al pódium. Sumémosle además un dibujo de personajes no demasiado inteligente, en particular para el personaje de Dustin Hoffman (que a veces se nos revela como un tiburón cínico tan cabrón como el resto de la prensa, sólo que él está abajo por culpa de otros tiburones más mandibulosos que él, y a veces muestra su corazón, lado humano, etcétera), y ya la tenemos liada. Es lógico que esta peli no haya sido tan vista, y olvidada por quienes la vieron. Pero no se crea, que esta peli tiene sus aspectos positivos. El principal es Alan Alda, que compone a un periodista de los grandotes que es el rostro más querido de América o algo así, pero que es un cabrón de cuidado cágomentodo, en un rol inesperadamente distinto a los que suele abordar por lo general. Y mención aparte para Mia Kirchner como una periodista mosquita-muerta-pero-trepa, cumpliendo muy bien sin achicarse ante Hoffman, algunos añitos antes de sus escarceos lésbicos como la lúbrica asesina Mandy de "24" o como el personaje esto-o-aquello de "The L Word" (de su paso por "La Dalia Negra" mejor ni hablemos, mejor-mejor-mejor), con unos kilitos más en ese tiempo que le hacían muy bien, porque en la actualidad, hay que ver lo desmejorada y esquelética que está la pobre.

-- Para ver esta peli, debemos tener en consideración que estamos frente a un tipo especial de cine, que es el cine de denuncia, y esto impone ciertas coordenadas narrativas. Si hay algo que debe rescatarse de Costa-Gavras como cineasta, es la enorme consecuencia narrativa que tiene su cinematografía, en donde en pos de conseguir marcar lo más posible el mensaje, deja de lado toda posible floritura y se queda con la austeridad más espartana (todo lo contrario de un Oliver Stone, por ejemplo, que se embeleca con hacerlo bonito y termina por hundir la propia denuncia que quiere hacer). Sin ser la mejor peli de su cinematografía, Costa-Gavras salva muy bien la cara acá, más allá de los errores que reseñamos antes, y si bien la peli a ratos es un poco cartonesca, incluso caricaturesca, se lo perdonamos porque es cine de denuncia, y en el cine de denuncia siempre vamos a encontrar el mundo dividido en pobrecitas víctimas y en cabrones de cuidado que deben ser denunciados etcétera. Es así, este tipo de cine es así, y si no lo aceptas de ese modo, ya te puedes ir yendo. Si no puede decirse que esta peli sea original, ni siquiera que nos cuente algo que no supiéramos de antemano (a saber, la tendencia de los medios de comunicación a hacer carnaval de cualquier tragedia humana), al menos se esfuerza, y logra, quedar bien hechita, bien narradita, bien llevadita y bien entregadita. No será la madera con la que se hacen los clásicos, pero sí aquella por la que vale la pena ver una peli, incluso revisitarla si se tercia.

IDEAL PARA: Periodistas que aún no hayan perdido la virginidad profesional.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en inglés, sin subtítulos].

2 comentarios:

Galo Nomez dijo...

Hay una película de Volker Sclöndorff, una de las caras más visibles del nuevo cine alemán, llamada "El Honor Perdido de Katharina Blum" (1966), que trata de manera tan acertada como sarcástica el asunto del sensacionalismo de los medios de comunicación. Una joven tiene una relación de una noche con un extremista de izquierda, sin que ella conozca este antecedente. Producto de esta coyuntura es acosada por la policía, pero en especial por un periodista mediocre que busca ascender de puesto en el diario donde trabaja, uno de los más prestigiosos del país.

General Gato dijo...

Ignoraba del todo la existencia de la peli. Habrá que agenciársela y verla.

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