11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

jueves, 21 de enero de 2010

"La nana" (2009).


-- "La nana" (título original en español), "The Maid" (título para distribución internacional en inglés). Chile / México. Año 2009.
-- Dirección: Sebastián Silva.
-- Actuación: Catalina Saavedra, Claudia Celedón, Alejandro Goic, Andrea García-Huidobro, Mariana Loyola, Agustín Silva, Darok Orellana, Sebastián La Rivera, Mercedes Villanueva, Anita Reeves, Delfina Guzmán, Luis Dubó, Luis Muñoz, Andreína Olivarí, Gloria Canales.
-- Guión: Pedro Peirano y Sebastián Silva, sobre una historia de este último.
-- Banda Sonora: Ruy García como músico supervisor.

-- "La nana" en IMDb.
-- "La nana" en la Wikipedia en español.
-- "La nana" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

SANTIAGO, CHILE. PRESENT DAY. Una de ésas que llaman "familias bien", de las que tienen una cruz en cada pieza y le meten a los niños el virus del rezar, y se toman bien en serio aquello de creced y multiplicáos y poblad la Tierra, está preparando una fiesta sorpresa. En la hora undécima, con la típica campanita (costumbre importada made in England), llaman a la sirvienta. Que acá en Chile no se las denomina así, sino que con encantador colorido local, se llaman "nanas". La nana está comiendo toda acoquinada sobre un plato de arroz con carne en pedacitos, mira un poco adivinando lo que se viene, y luego mira a la cámara con su mejor cara rotevailer mientras se sobreimprimen en letras amarillas de diario sensacionalista los títulos de la peli: "LA NANA". Bueno, el caso es que al final va uno de los hijos y la llama. ¡Es una fiesta sorpresa PARA ELLA, para la nana! Porque comerá en la cocina y no en el comedor, y lavará la vajilla que los otros ensucian, y duerme en un cuartucho y too, pero es parte de la familia, miren ustedes, para que digan que los católicos de la alta no rotean hacia abajo... En fin, el caso es que a pesar de todo esto, las tensiones están a flor de piel, en particular porque la señora de la casa trata a la nana con toda la cortesía que la condescendencia insufrible le permite, mientras que el marido pasa de ella, la hija mayor está en choques fieros con la iñora pasaaspiradoras, el hijo menor es el único que más o menos pesca, y hay dos retoños más que están ahí porque hay que poblar la tierra de católicos, sino qué sería de este mundo, con qué rellenaríamos las jornadas EJE de 15 años después. Y todo esto va minando la resistencia de la nana, que en un minuto cualquiera, ¡¡¡PATAPLÁS!!!, al suelo se ha dicho. La señora entonces se pone imperiosa y le dice a la nana: "mire, mijita, la situación económica está buena, que pa' eso somos ABC1, así es que vamos a pagar a otra nana que ayude acá". La nana se pone entonces hecha un quique, porque verán, ella es LA NANA, ha estado 23 años en la familia, y ya se sabe lo que pasa con los mandos medios cuando se apernan en un puesto, que llegan a considerarlo como derecho 'e propiedá oiga usté, y llegan a querer mandar más que el patrón, y se resiente de que entre la competencia a su monopolio del servilismo (¡ya decía el venerable Hegel que entre el amo y el esclavo el verdadero amo es el esclavo porque le permite al amo ser su amo!). De manera que pronto la honorable y cuasiopusdeísta casa se convertirá en un battlefield entre la pistolera veterana obligada a desenfundar el revólver por última vez, y las jóvenes pistoleras que comienzan la invasión...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Muy antiguamente, en la Era Feudal Chilena, en que too Chile era agrario y estaba repartido entre unos pocos latifundios que convenientemente estaban en manos de "los lindos", existían instituciones como la servidumbre, el inquilinato, etcétera. En esas grandes casonas señoriales habían ejércitos de "chinas", cuyas funciones eran mantener la casa con las manos y mantenerse de piernas al señor (y no pocas veces al señorito también, de paso). Después vino la urbanización, pero esa simpática institución no desapareció, sino que devino en la llamada "nana puertas adentro", que toda casa bien poseía, y cuyo prototipo era la contundente Domitila de las novelas de Papelucho. A medida que han ido pasando los años, y la situación económica se ha ido haciendo cada vez más precaria y la vieja oligarquía republicana de perla en la solapa y bastón de caballero se ha ido desvaneciendo junto con el bigote mostacho, la nana puertas adentro ha ido desapareciendo cada vez más, salvo en los estratos lo suficientemente altos como para poder permitirse el lujo de pagar el mínimo y cotizaciones, e incluso más. Claro que como ya ninguna chilena trabaja así, están entrando de reemplazo las peruanas, que para eso Chile envía capitales, y Perú devuelve mano de obra, en un quid quo pro quo que amenaza convertir la Línea de la Concordia en el Río Grande de Sudamérica. Supongo que era cuestión de tiempo antes de que una peli se atreviera a retratar esa realidad. Y curiosamente, esa peli no vino desde la izquierda más consuetudinaria, sino desde una posición bastante filoderechista. Es lo que tiene pasarse de bocón, que cuando en 2004 salió "Machuca" criticando a la derecha y los derechistas dijeron que la peli era pésima porque estaba cargadita a la izquierda, y desde la izquierda respondieron que bueno, que entonces los derechistas hicieran su propia peli... se tardó cinco años en llegar, pero la hicieron, en definitiva.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Primero que nada, esta peli es una visión bastante correcta e interesante sobre ese idiosincrático fenómeno social chileno (y también latinoamericano, si hemos de darle crédito a los culebrones brasileiros, colombianos, venezolanos y mexicanos) que es la "nana". De hecho, quizás el público anglosajón se pierda de algo o se desconcierte lo suyo con la traducción "The Maid", formalmente correcta, pero que no refleja a cabalidad ("maid" significa "doncella") las concomitancias emocionales que posee la palabra "nana" en Chile. Así, por ejemplo, una "maid" puede ser también la doncella que atiende las habitaciones de hoteles, pero a ningún chileno de corazón bien puesto se le ocurriría llamar "nanas" a tales señoritas y señoras. La nana implica también un lazo emocional, un "es parte de la familia", sólo que no es tan familia como nosotros, por aquello de mantener el orden y las jerarquías y todo eso, que una cosa es la libertad y otra muy distinta el libertinaje, joer. Ese conflicto en que a veces los planos se solapan, y para algunas cosas la nana es familia y para otras no (cosas no siempre bien definidas porque eso es a según de conveniencias, y cuánto tira y afloja haya entre nanas y amos, porque después de todo, es que son unas sublevás que las dejas sueltas un ratito y ya te están de tú a tú contigo, las muy confianzúas), está muy bien reflejado en esta peli.

-- Catalina Saavedra. Es que es de verla y no creerla. La protagonista se echa la peli al hombro y se la suda entera, con un papel brillantemente ejecutado. Su voz, sus silencios, sus miradas, sus gestos, su cerviz toda doblada, pero no tanto tampoco, todo su cuerpo es una potente e implacable maquinaria de expresión actoral puesta al servicio de un gran papel. Su personaje de nana parece haber sido engendrado en una noche de juerga por el mayordomo frígido que hacía Anthony Hopkins en "Lo que queda del día", con la chica resentidota que hacía Isabelle Huppert en "La ceremonia" (dos estupendas pelis, cada una en lo suyo, háganse un favor y véanlas si no lo han hecho). Pero a la chilena. O sea, too más picantito, por más que traten de darse ínfulas (no es pecado de la peli, es que los chilenos somos así, un tanto pelientos por mucho Club de Cachagua que le pongan). Ver su esforzadísimo trabajo actoral hace que valga la pena seguir un guión un tanto plano y desaprovechado, que más allá de algunas risas (algunas de ellas involuntarias, lo que siempre es mal síntoma), y algunas soluciones argumentales casi de sitcom (eso de que papito tenga como afición las maquetas de barcos, es la enésima versión del sobadísimo chiste del jarrón de la dinastía Ming que es demasiado valioso para quebrarse, y que por supuesto, barco chileno y jarrón chino, se rompen previsiblemente los dos), e incluso un final indigno de toda la enorme tensión dramática que se fue construyendo por el camino (se nota que no supieron como terminarla, y le permitieron una salida "simbólica" que desentona de todo lo anteriormente mostrado), sin que esos baches se noten demasiado.

-- El resto de la peli está bien. Sin superlativos, pero bien. Mariana Loyola en su secundario como una pizpireta nueva nana, y Claudia Celedón como la condescendiente mamá con espíritu de déspota ilustrada (todo para el pueblo, pero sin el pueblo), complementan muy bien el cuadro actoral, y el resto de los actores cumple con lo suyo (aunque queda flotando la duda sobre si realmente actuaron bien, o sólo fue producto de un casting inspirado). La peli casi entera se ambienta en la casa patronal, y esto hace que la acción de la peli se concentre aún más, en vez de irse por las ramas (hay apenas un par de secuencias fuera de los muros de la casa, una cuando la nana va de shopping, y otra cuando sale por Navidad, y ambas son esenciales para el desarrollo de la trama). Se usa cámara en mano y fotografía digital, pero con mesura, sin hacer abuso de la misma, evitando ese feo vicio de temblequear todo para que se vea más "indie", que lastró tanto a las pelis Dogma 95 en su día y que fue imitado a mansalva después. Y la opción de no utilizar una banda sonora propiamente tal, sólo complementada con un poco de música aquí y allá, termina de cerrar el círculo (aunque el lado malo es que estos tipos no se van a poder forrar con el soundtrack... ¡Ja! No lo iban a hacer tampoco, a como están los tiempos).

-- La peli no cae en algunas trampas discursivas propias del "cine latinoamericano", que por querer ir de progre, muchas veces divide el mundo entre los pobrecitos pobres que son los buenos, y los malosos ricos que son los maloh. Acá tenemos una peli de personajes, cada uno con sus virtudes y sus defectos, y la peli no trata de justificar ni condenar a nadie. Ante tanta asepsia moral, hubo muchos pontífices culturetas que desde la izquierda la encontraron poco arriesgada. Seguro que si la peli no terminaba con la nana sublevándose con el puño izquierdo en alto y entintado en rojo para prenderle fuego a la casa en el nombre de la revolución, chico, entonces no era una peli "comprometida". ¡Lean a este quejica si no me creen! Pero en fin, las pelis son buenas o malas porque cuentan una buena historia, y la cuentan bien, no porque tienen tal o cual discurso, sea de izquierdas o de derechas. ¿Es una peli fachosa? Sí, lo es, porque el gran final es que el orden social debe ser mantenido, y todo está bien cuando se acomoda a él, sin revoluciones ni estridencias, y esa defensa de la propiedad y del orden establecido es puro fachismo. Pero la peli tampoco carga las tintas demasiado en el tema, y por lo tanto, puede ser vista por la feligresía progre sin mayores complicaciones. De hecho, aunque muestra gente pobre, no lo hace con el espíritu folklórico y casi antropológico que lastra a otras pelis, con ese sonrojante paternalismo tan propio de algunos cineastas cuando tienen que habérselas con "el proletariado". Es lo que tiene mostrar los hechos desnudos, que cada uno se puede formar una opinión al respecto, algo que hace mucho tiempo que se ha perdido en el cine de Hollywood, por ejemplo, en donde con honorables excepciones, todo te lo dan masticadito y digeridito para que no se te deshuese la mandíbula masticando significados detrás de las tramas.

-- Y un detalle final... ¿Me equivoqué de peli, o ésta tenía una temperatura criptogay que vuela? Porque, repasemos... ¿a quién le tenía mala, la nana? A la hija mayor, que aunque pelolais y todo, ya tiene formas de mujer y todo. ¿Qué hace la nana después de que las otras chicas que llegan a trabajar se duchan? Desinfectan para limpiar la suciedad (¿psicología inversa?). ¿Cómo se la gana la doncella que hace Mariana Loyola a la nana mayor? Se hace un topless en el jardín de la casa (sí, Mariana Loyola mostrando lolas, si es que ya los conozco a ustedes, joer...). ¿Y por qué es tan especial la relación entre ambas? Porque pasan una Navidad juntas (una celebración familiar, ¿eh? ¿caen?) y porque en algún minuto u otro hay cariñitos de ésos de consolación (nada morboso, no se piensen mal), pero cariñitos a fin de cuentas. No sé, pero bien rara la nana ésa, si me preguntan...

IDEAL PARA: Ver una buena peli sobre las relaciones de poder entre los que tienen el poder y los sirvientes que tienen el poder de darles poder a los que tienen poder.

OTRAS PÁGINAS SOBRE "LA NANA":

-- "La Nana: Puertas adentro" en el blog de El Mercurio Wikén.
-- "La nana" en Critica de Cine por la Cantina.

VIDEOS.

-- Trailer de la peli [en español].

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