jueves, 30 de julio de 2009

"El bucanero" (1958).


-- "The Buccaneer". Estados Unidos. Año 1958.
-- Dirección: Anthony Quinn.
-- Actuación: Yul Brynner, Claire Bloom, Charles Boyer, Inger Stevens, Henry Hull, E.G. Marshall, Charlton Heston, Lorne Greene, Ted de Corsia, Douglass Dumbrille, Robert F. Simon, Sir Lancelot, Fran Jeffries, John Dierkes, Ken Miller.
-- Guión: Bernice Mosk y Jesse Lasky Jr., basados en el guión de Harold Lamb, Edwin Justus Mayer y C. Gardner Sullivan, sobre la adaptación de Jeanie Macpherson, de la novela de Lyle Saxon.
-- Banda Sonora: Elmer Bernstein.

-- "El bucanero" en IMDb.
-- "El bucanero" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

¡Piratas! Piratas surcan los mares y venden el producto de sus trapacerías para hacerse ricos y disfrutar la vida. En Estados Unidos, en 1812, un pirat... ¡¡¡MOMENTORRRRRRLLL, MI GENERAL!!! ¿Piratas en EEUU-1812? ¿No querrá decir "Mar Caribe, siglo XVII", que es más o menos donde se ambientaban todas las de piratas que se rodaron en los '50s? Mi estimado lector, usted leyó bien... After all, había piratas en la antigua Fenicia también, y de haberlo, háylos en Somalía ahora mismo, ¿no? Bueno, en qué estaba, ya perdí el hilo. Bien. Piratas, Estados Unidos, 1812. Los pantanos de Nueva Orléans cobija a esa raza de sabañones sociales que son los piratas, y están más que bien asentados porque lo han hecho su barrio chilongo, y ¡ay que entren las fuerzas de orden y seguridad! (el ejército de los Yueséi, léase). El jefe de ellos es Jean Lafitte, quién le echa los tejos, ahí es nada, miren lo que es la chulería, a la hija del Gobernador (lo dicho, a las nenas peloláis les gustan los malandrajosos). Hasta ahí todo sería Sandokán tratando de meterse en las piernas de la Perla de Labuán (estoy citando a Sandokán... ¡¡¡SOY el pibe del ayer!!!). Pero es que resulta, los ingleses acaban de hacer arder a Washington hasta las cenizas, con una eficacia que ni el ID4 de Roland Emmerich, oigan (bueno, eso se supone porque es off-screen, pero si leen libros de historia...). Y ahora los malvados ingleses marchan sobre... ¡¡¡NUEVA ORLÉANS!!! La única esperanza de salvación para los nuevaorleaninos es que dos ímprobas fuerzas, la del ciclónico General Andrew Jackson, y la del tempestuoso Jean Lafitte, hagan frente común para parar a este british pre-Katrina. ¿Conseguirán ambos aniquilar a los enemigos de la Libertad y la Democracia? Y, más importante aún... ¿Conseguirá nuestro heroico bucanero que los nacientes Estados Unidos acepten a sus fieros del mar como compatriotas con plenos derechos de acuerdo a la Carta Fundamental?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

¿James Cameron? ¿Roland Emmerich? ¿los Wachowski? ¿McG? Plssssss... El único, grande y quintaesencial en materia de cine de acción, es el imperecedero Cecil B. DeMille. Su cine hoy en día huele un tanto a rancio, qué duda cabe, pero si hay alguien a quién le copian descaradamente ideas (y a veces pelis completas, como que "El príncipe de Egipto" es un remake bastardo de "Los diez mandamientos"), es al bueno de Cecil B. DeMille, quién ya hacía pelis en el cine mudo, y se transformó después en sinónimo de apoteosis, escenas de masas, etcétera (la fórmula "acción overthetop + héroe chulo + tías buenas" no la inventó Michael Bay, para que vean). Mel Brooks lo homenajea indirectamente en "Locuras en el Oeste", cuando su personaje Waco Kid, para dárselas de cachas, dice "he matado a más gente que Cecil B. DeMille"... Y por si eso no los convence... Cecil B. DeMille tiene el récord de ser el único que ha abierto las aguas del Mar Rojo... ¡¡¡DOS VECES!!! (en "Los diez mandamientos" de 1923 y su remake "Los diez mandamientos" de 1956). En 1938, Cecil B. DeMille había rodado una peli llamada "El bucanero", y decidió que buena hora había llegado para un remake. Después de todo, si bien le había ido con "Los diez mandamientos", ¿por qué un segundo remake iba a hacerle algún mal? El problema es que durante el rodaje de "Los diez mandamientos", Cecil B. DeMille había sufrido un grave infarto, y su afán por terminar las peripecias de Moisés en el Sinaí le llevaron a descuidarse y enfermar aún más gravemente (hay quién insinúa, y en eso estoy de acuerdo, que "Los diez mandamientos" es prácticamente el testamento fílmico de Cecil B. DeMille, y la demostración más poderosa de lo que es su concepto del cine como entretenimiento... concepto que sigue siendo el mismo de los actuales blockbusters que se venden como lo más chupi jamás hecho; el problema es que esto le impedía a Cecil B. DeMille rodar nuevas pelis, y de hecho, ya no rodó más). La dirección del proyecto cayó en las manos de quien por entonces era su yerno, un jovencísimo y por entonces encasillado en papeles de indio... ¡Anthony Quinn! (para que no acusen nepotismo). Y el resultado fue... Bien, digamos que por suerte no la dirigió Cecil B. DeMille. De incluir ésta en su filmografía oficial, habría sido un serio retroceso desde "Los diez mandamientos", aunque no fuera sino porque la otra había dejado la vara muy alta, y éste es un entretenimiento discreto (no menos que eso, pero tampoco más). Aunque todo acá huele, respira y se ve como si Cecil B. DeMille la hubiera dirigido. En fin, misterios del cine...

¿POR QUÉ VERLA?

-- A pesar de lo que sugiere el título, no es la clásica peli de piratas al uso. Hagamos memoria: entre los '30s y los '50s, un contingente importante del "cine de aventuras" eran las pelis de piratas, en las cuales un heroico capitán pirata, siguiendo el estereotipo robinhoodesco de forajido-pero-noble, escoltado por su fiel y leal tripulación, plantaban cara a imperios completos (el Imperio Español, usualmente, si después de todo estas pelis eran hechas en países anglosajones) y sus malvados funcionarios-capitanes-espadachines (esquema plagiad... perdón, revisitado en "Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra" y sus secuelas). "El bucanero" se sale un poco de estos márgenes. Pero claro, está ambientada en 1812, cuando la piratería más clásica, la del Mar Caribe, ya estaba in extremis (Lafitte tiene fama, de hecho, de ser el último gran pirata del Caribe). El contexto no son plácidos mares bien vigilados por galeones españoles y desafiados por piratas, sino la Guerra Anglonorteamericana de 1812, escenario por lo demás no demasiado visitado por el cine yanketa de pro, quizás porque en esa ocasión los británicos le infligieron a los yankis la humillación suprema de tiznarle a negro carbón la Casa Blanca por fuego mediante, y el contragolpe no fue una espectacular batalla como en "El día de la independencia" sino apenas la defensa desesperada de la por entonces más bien soñolienta y señorial Nueva Orléans. De modo que si andas buscando "cine de piratas", esta peli puede ser cuando menos un poco rara. De hecho, la única escena de acción auténticamente naval aparece al comienzo, y ni siquiera la protagoniza Lafitte en persona. Quizás esto influyó en la mala recepción y crítica aún peor que tuvo el film. Bueno, esto y otras cosas, todo hay que decirlo. Pero si nos salimos del marco de "una de piratas", esta peli también tiene sus galones.

-- A pesar de que oficialmente Cecil B. DeMille estaba en casita gozando de una merecida licencia por descanso de cuatro décadas y media de director, el toque demillesco está bien patente a lo largo de toda la peli. Vemos personajes y situaciones heroicas y miguelangelescas, más titánicas que la vida, en combinación con el humor un poco chusco, pero siempre efectivo, que es marca de fábrica de DeMille. También vemos claramente su sentido de lo melodramático (la resolución final de la historia es melodrama puro, y por una vez, no demasiado bien llevado, aunque la inmensidad de Yul Brynner saca avante una escena potencialmente muy ridícula). Y por si nos olvidamos del detalle, resulta que Elmer Bernstein, que compusiera el soundtrack de "Los diez mandamientos", compone una banda sonora a la que le es imposible negar el parentesco. Es este toque demillesco, quizás un tanto populachero, pero siempre con la sensibilidad justa, lo que permite salvar las apariencias de una peli que, de otro modo, no tendría mucho sentido repasar hoy en día.

-- Yul Brynner. De haber interpretado a Ramsés en "Los diez mandamientos", y frescos sus roles en "Anastasia" y "Los hermanos Karamazov", tomó el protagónico para sí, e hizo de Jean Lafitte más que un personaje, casi una fuerza de la naturaleza, infundiéndole nobleza y respeto a partes iguales. Lo vemos caerse y levantarse, jugársela por los suyos con una eficacia que ya se la quisiera Jack Bauer, y además tener en la mano a dos chicas por falta de una. Por si fuera poco, y como curiosidad, resulta que quién defiende la idea de que América es el crisol de raza, y una visión democrática de su Constitución y Gobierno, es él, no los estiradetes politicastros y milicos de Nueva Orléans que tratan de cazarlo como su deporte favorito (quizás esto también representó una buena patada en el hígado para los bienpensantes yanketas de pro, tan conservadores y eisenhowerianos en los '50s). Uno puede buenamente preguntarse qué clase de desastre hubiera sido esta peli, si no hubiera contado con los excelentes oficios de Yul Brynner en la marquesina, y si no pasa como otra edulcorada fantasía aventurera pseudohistórica como tantas se hicieron en esos años, es justamente gracias a él.

-- El resto del elenco está, no diremos que superlativo, pero sí estupendamente ajustados a sus cometidos. Inger Stevens como la hija del Gobernador está bien (¡y buena!) sin sobresalientes, en un rol que, digámoslo en su defensa, es un tanto tópico, pero a cambio tenemos a una Claire Bloom inmensa moviendo el cotarro como la chica pirata que odia-pero-ama a Lafitte (pasa como spoiler, pero es que vean la peli, y no me digan que desde la primera escena en que aparece, no se ve venir). Charlton Heston hace una aparición de cortesía como el General Andrew Jackson, convenientemente upgradeado para que aparezca heroico como corresponde (el Andrew Jackson histórico parece que era un soldado valiente, pero también un borrachín de cuidado, y de la orgía etílica en que despellejaron viva a la pobre Casa Blanca cuando lo eligieron Presidente en 1835, ni hablemos...), y la verdad es que lo hace bien cuando puede olvidarse de que un par de añitos antes era Moisés (sí, Brynner y Heston repiten colaboración desde "Los diez mandamientos", también). Más para la trivia, mencionemos que aparece ¡Lorne Green! (el recordado patriarca de la familia Cartwright en "Bonanza")... ¡y haciendo un papel de villano!

IDEAL PARA: Ver una peli de piratas un tanto atípica y quizás no superlativa, pero sí más que interesante de repasar.

VIDEOS.

-- Inicio de la peli [en inglés, sin subtítulos].

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