11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

jueves, 13 de julio de 2006

"El Mundo del Río" (2003).


-- "Riverworld". Estados Unidos. Año 2003.
-- Dirección: Kari Skogland.
-- Actuación: Brad Johnson, Karen Holness, Emily Lloyd, Jeremy Birchall, Kevin Smith, Nikita Kearsley, Brian Moore, Cameron Daddo, Jonathan Cake, Paolo Rotondo, Patrick Kake, Colin Moy, Lloyd Edwards, Crawford Thomson.
-- Guión: Stuart Hazeldine, basado en la novela de Philip Jose Farmer.
-- Banda Sonora: Victoria Kelly.

-- "El Mundo del Río" en IMDb.
-- "El Mundo del Río" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Año 2009. A bordo de un transbordador espacial, el heroico y valiente capitán Hale afronta la amenaza final: una lluvia de meteoritos. La nave se sale de control, la pantalla se va a blanco... Despierta inmerso bajo el agua, en una especie de celda transparente individual, en medio de muchas otras de éstas. Cuando vuelve a la conciencia, está saliendo del agua, en medio de un paisaje agreste cuyo gran rasgo característico es un gigantesco río que va de parte a parte del horizonte. Con él han resucitado varios otros. Como Hale es muy machote, toma naturalmente el liderazgo, como un superhombre nietzscheano al uso, pero se le opone otro fulano que prontamente es derrotado por el incontenible poder físico de Hérc... perdón, de Hale. No pasa mucho tiempo antes de ser capturado por una banda de salvajes que han sido resucitados con anterioridad, con mucha anterioridad (varios años). Es allí donde el otro tipo, que le ha cobrado sangre en el ojo a Hale, se revela como el antiguo Emperador Nerón, derroca al líder de la horda, y se transforma él mismo en el cabecilla. A estas alturas del partido, todos han aprendido que están en otro mundo, en una vida después de la vida, que han sido resucitados con un propósito no conocido, y que deberán luchar por su vida en un lugar en donde toda organización social conocida se ha desplomado. Hale y los suyos huyen por sus vidas, de la furia del Emperador Nerón, y se encuentran con una sorpresa: un adusto extraterrestre llamado Monat los lleva hasta un excéntrico poblado cercano en donde un tal Sam está construendo un fabuloso barco fluvial, al estilo de los que recorrían el Mississipi en tiempos de Tom Sawyer. La guerra entre Sam y Nerón está por estallar, y Hale está en medio de la misma...

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

A comienzos de los '70s, el mundillo literario de la ciencia ficción estadounidense abandonaba la llamada "Nueva Cosa" experimental, e ingresaba en lo que buenamente puede ser calificada como la "década de la resaca". Poco de la ciencia ficción de aquellos años se ha conservado vigente. En medio de todo eso, en 1972, Philip Jose Farmer desató una pequeña bomba con "A vuestros cuerpos dispersos", primer volumen de la saga del Mundo del Río, a los cuales seguirían "El fabuloso barco fluvial", "El oscuro designio", "El laberinto mágico", "Dioses del Mundo del Río", y un par de volúmenes de cuentos adicionales (no todos escritos por P.J.F.). La idea era grandiosa (planteamiento básico: los 36 mil millones de seres humanos vivos desde el alba de los tiempos hasta el siglo XXI son resucitados en un gigantesco mundo con forma de río), aunque su desarrollo en cinco tomos adolecía de un tratamiento folletinesco, con todas las virtudes (entretención garantizada) y los defectos (tratamiento superficial) propios de esta opción narratiuva. Era cuestión de tiempo antes de que alguien decidiera usar ese material, y la opción más interesante era, desde luego, una serie de televisión: contaría con menos medios que una película, pero a cambio, conseguiría rescatar de mejor forma el carácter culebreante de la historia. Esta peli parece ser el episodio piloto de una serie televisiva que, en el mejor de nuestros conocimientos, no llegó a realizarse jamás. Por desgracia, porque esta película, de indiscutible vocación serie B, se hubiera beneficiado grandemente de capítulos posteriores que hubieran redondeado algunos aspectos que quienes leímos las novelas tenemos claros, pero que para el público abierto pueden ser, por decir lo menos, un tanto misteriosos.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Esta película hace un esfuerzo loable por condensar en dos horas de narración lo que en la obra de Farmer son dos tomos completos (los dos primeros: "A vuestros cuerpos dispersos" y "El fabuloso barco fluvial", que en novela ocupan cerca de 500 páginas entre ambos). Consigue rescatar a la mayor parte de los personajes de la novela, incluyendo a Sam, Gwenafra, Alice, Monat, Ruach, etcétera. A cambio, comete el crimen imperdonable de reemplazar al complejísimo carácter protagónico de Richard Francis Burton, el explorador de las fuentes del Nilo que aquí se lanza a explorar las fuentes del Mundo del Río, por el capitán Hale, un héroe americanazo mezcla de Flash Gordon con Hércules en versión peplumita, cuya psicología es más simple que un cubo. Muchos aditamentos de la novela, incluyendo las cámaras de resurrección, los cilindros, los conos que proporcionan alimento y los meteoritos que traen hierro desde el espacio, están tratados como corresponden. Algunos cambio son inevitables: en la novela, todas las resurrecciones ocurren al mismo tiempo, mientras que aquí están espaciadas por años de distancia, algo que puede parecer sacrílego, pero que sirve al buen propósito de acelerar la historia, y presentarla comprimida ante el público en dos horas (de otra manera hubiera tomado quién sabe cuánto tiempo, y no olvidemos que esto, supuestamente, iba a ser un episodio piloto). La idea de condensar a Goebbels y a Juan Sin Tierra en un único personaje, el socorrido Nerón, por su parte, sirve bien a propósitos dramáticos, pero por otra, simplifica la trama quizás en exceso (y es que Nerón, se diga lo que se diga, resulta ser un villano demasiado tópico).

-- La parte de puesta en escena y efectos especiales, ejem, cómo decirlo... "Irregular" es probablemente la palabra adecuada. En aspectos tales como recrear el paisaje del Mundo del Río con sus cañones y su atmósfera claustrofóbica, se defiende bastante bien (considerando que en la Tierra no hay locaciones como los descritos en las novelas, y el descartar el uso de infografías por computadora mejora bastante el naturalismo). El barco fluvial, sin ser una maravilla de diseño, acompaña bien a la trama. La secuencia en la cámara de resurrecciones está por su parte bien resuelta. A cambio, las secuencias de pelea tienen una coreografía lastimosa, y ya no hablemos del humano que interpreta al extraterreste Monat y su máscara de Día de Brujas que canta clarito y fuerte la octava entera de la escala musical (además, podrían haberle dado un aspecto que no le hiciera parecer un drac de rebajas como el que interpretaba el venerable Louis Gossett Jr. en "Enemigo mío").

IDEAL PARA: Enterarse de qué va el asunto de las novelas, pero eso, en términos generales, bien generales.

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