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jueves, 10 de agosto de 2006

"Poseídos" (1998).


-- "Fallen". Estados Unidos. Año 1998.
-- Dirección: Gregory Hoblit.
-- Actuación: Denzel Washington, John Goodman, Donald Sutherland, Embeth Davidtz, James Gandolfini, Elias Koteas.
-- Guión: Nicholas Kazan.
-- Banda Sonora: Tan Dun.

-- "Poseídos" en IMDb.
-- "Poseídos" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Un policía negro y jactancioso, pero también de buen corazón e incorruptible (interpretado, ¡qué sorpresa!, por Denzel Washington) le hace la última visita a un psicópata que está en el corredor de la muerte. Al tipo lo ahogan con gases, y el caso parece estar cerrado. Pero como esta es una mezcla de policial a lo "Siete pecados capitales" con algo de terror de por medio, pues no, los asesinatos no terminan. Empiezan a apilarse los cadáveres. Las dudas recaen primero sobre un asesino imitador, sobre un posible policía involucrado, sobre un culto satánico... Y finalmente, era que no (en las pelis es siempre lo mismo) sobre el propio impoluto y puro protagonista. En medio de todo esto, el poli aprende un par de cosas desagradables, como por ejemplo que en el mundo anda un demonio suelto llamado Azazel, que no tiene mejor ocupación en esta vida que martirizar a nuestro noble y esforzado policía, en vez de provocar el holocausto nuclear, incendiar una refinería petrolera o algo por el estilo. Por supuesto que la familia del poli se ve amenazada, hay una chica que comienza a ayudarlo, y... ¡un momento! ¿Tengo que reseñar todo eso? ¿Acaso ustedes no lo veían venir...?

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

La película "Los siete pecados capitales", de David Fincher, marcó un antes y un después en materia de terror policial y psicológico, por su lenguaje cinematográfico cargado de referencias videocliperas y su fijación con temas casi metafísicos (qué es el mal, cómo enfrentar al mal, cómo éste se esconde, quién se robó mi propina). "Poseídos" es una de esas películas que busca (o buscó, mejor dicho) explotar esa veta. No es que no lo intentara. Poner de bueno a un policía negro interpretado por Denzel Washington obligaba a delinear el personaje con contornos bastante divergentes al policial típico. Sin embargo lo arruinan con una trama rebuscada de ideas interesantes, pero desarrollada con una espantosa falta de sutileza.

¿POR QUÉ VERLA?

-- El final. Es casi lo único rescatable. Y es que el desarrollo de la trama es enormemente lastimoso. Digamos, por ejemplo, que las reglas para la supervivencia de los demonios que se explican, están plagadas de incongruencias (¿por qué necesita propagarse por contacto físico si cuando el huésped muere pueden difundirse por el aire? ¿Y cómo demonios se propagan a través de la ropa, si lo que se requiere es contacto físico directo?). No funciona ni como metáfora del SIDA, y eso que ésa es una analogía fácil (y sobreexplotada desde el "Drácula" de Coppola y "Alien 3" en adelante). Pues bien, todo confluye en un final digno y bastante aceptable. Aunque es para valientes, porque previo al final hay dos horas de una película soporífera hasta decir basta. Y, pensándolo bien, hasta el final huele chamuscado, con el aroma propio de quien dijo "¡oh, sí, y ahora haremos la serie de televisión que prosigue los eventos de la película!". Gracias a Dios, nadie la hizo (hasta donde sabemos).

IDEAL PARA: Averiguar qué están dando en el canal vecino.

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